Toma de decisiones y nombramientos

Tomar buenas decisiones
es una habilidad
crucial en cada nivel
Peter Druker.

La toma de decisiones es uno de los aspectos más importantes a los que se enfrentan los profesionales sanitarios.
decisión y sombrasTodas las decisiones que tomamos diariamente, repercuten directa o indirectamente en nuestros pacientes. Esta es la perspectiva que todos los profesionales sanitarios debemos abordar en nuestro ejercicio. No hay actividad inocua, no hay actividad que realicemos que no influya en el resultado final del proceso salud enfermedad.
Algunas veces los gestores sanitarios, creen ver que no todas las decisiones que toman, repercuten en este proceso salud enfermedad que mencionamos.
Esto es un claro error que trataremos de analizar a lo largo de este artículo.

Tomar decisiones

Tomar una decisión, es optar por una de las alternativas que se presentan ante nosotros, puede ser una definición sencilla que nos permita clarificar, qué es lo que tenemos frente a nosotros.
Saber tomar decisiones, tomar la opción adecuada es la clave de cualquier proceso en el que debamos decidir y tratar de llegar a la conclusión o acción más oportuna. Y esto no es fácil, basta ver muchas de las cosas que suceden en nuestro entorno para ver que son fruto de un proceso de decisión mal elaborado.

Cuando se trata de decidir sobre los nombramientos de los miembros de un equipo directivo, estamos hablando del mismo proceso, de la misma necesidad y de los mismos riesgos a los que nos enfrentamos durante el proceso.
El proceso de toma de decisiones a la hora de nombrar un miembro de nuestros equipos, debe partir de los objetivos y estrategias de la organización y si miramos a las direcciones de enfermería, de los objetivos y estrategias de cuidados que pretendamos alcanzar. Esto es evidente y por evidente no quiere decir que sea lo frecuente.

Capacidades

Si se trata de nombrar un mando intermedio, un jefe de unidad de enfermería debemos considerar una serie de factores:decision y gestion

  • Competencias personales.
  • Rasgos de personalidad.
  • Capacidad de toma de decisiones orientadas a los cuidados.
  • Capacidad de gestionar cuidados.
  • Capacidad para gestionar recursos.
  • Capacidad para establecer objetivos grupales.
  • Capacidad de establecer objetivos individuales.
  • Capacidad de motivación
  • Capacidad de liderazgo.

Estas son a grandes rasgos las capacidades o competencias que debieran de poseer cualquiera de las personas que integre un cuadro directivo desde la alta dirección hasta los mandos intermedios. Para cada nivel de responsabilidad, evidentemente las competencias y capacidades serán más exigentes y necesariamente más visibles.
Estos criterios como decíamos anteriormente, parecen más que evidentes, pero no por ello, vemos que los nombramientos que se realizan vayan en la dirección de buscar personas, en las que concurran los puntos que enunciábamos anteriormente.

Criterios

Pero, ¿Qué sucede si elegimos siguiendo criterios no dirigidos a la identificación de los criterios anteriores?

Lo que sucederá, es que nos estamos equivocando, que estamos empleando un mal enfoque del proceso de toma de decisiones. La ausencia de estas capacidades en la persona de nuestra elección repercutirá directamente en la calidad de los cuidados prestados.
Y si no pongamos un ejemplo ¿Qué garantía de calidad de prestación de servicio nos da una persona que ocupa una posición de mando intermedio que se centra en la mera realización de tareas? ¿Qué garantía de calidad nos da una persona, de la cual el equipo de trabajo bajo su responsabilidad, desconoce cual es el objetivo de esta persona y cuál es el lugar al que pretende llevar al grupo?
pexels-photo-186689Como objetivo, no vale evidentemente el llegar a la jubilación en el cargo.
Cuando tratamos de tomar decisiones, primero debemos desprendernos de los prejuicios, no es la primera vez que lo decimos. Es inevitable tener prejuicios, es humano y cuando se trata de nombramientos, la teoría de elegir a los mejores, es una teoría permanentemente puesta bajo sospecha. Los prejuicios son los que nos hacen recelar de las personas de alta capacidad, porque estos pueden de una forma u otra ensombrecer nuestro propio trabajo.

La dirección

Es normal tener miedo a esto, pero el buen gestor, debe saber darse un baño de prejuicios y pensamientos irracionales y a la misma velocidad, saber desprenderse de los mismos.
Una vez, que se haya desprendido de los prejuicios, estará en posición de evaluar de forma adecuada a los candidatos y no solo esto, también estará en posición de ver que si pones a los buenos a trabajar para ti, tu serás mejor.
Y cuidado, poner a una enfermera de “las buenas” a trabajar para ti, sin las adecuadas capacidades, no logrará más que una perdida para la atención y gestión directa de los cuidados, y ganar un mal mando intermedio, no es la primera vez que lo decimos. Esto no hace nada más que practicar la teoría de la incompetencia.

 

Por tanto, debemos de conocer cual es la adecuada toma de decisiones dirigida a la elección de los candidatos más adecuados para los puestos de responsabilidad en las organizaciones sanitarias. De la calidad de la elección, se derivarán consecuencias sobre el proceso salud-enfermedad. Profesionales que son dirigidos sin dirección difícil van a conseguir buenos resultados. La decisión debe estar basada en criterios sólidos en torno a capacidades y no a prejuicios o miedos.

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