Cómo enfrentarnos a la toma de decisiones (I)

Como señalabamos en semanas anteriores, la gestora enfermera al igual que el resto de las personas en sus distintos ámbitos, deben elegir entre las distintas opciones que continuamente se presentan y que a su entender se adapta mejor a la situación a la que se enfrenta.

Indudablemente en el ámbito sanitario las decisiones son en mayor o menor grado importantes, más sencillas o más complejas de abordar y por consiguiente de desarrollar las acciones necesarias en cada decisión.

Conviene recordar, que significa decidir o tomar una decisión para tener permanente clara, la importancia del concepto ya que implica poner en marcha un proceso de planificación, análisis, elección de alternativas, ejecución y evaluación en un contexto de tiempo que es variable y que en ocasiones en el ámbito de la salud y la gestión sanitaria no es mucho. Por tanto, tomar una decisión es seleccionar una alternativa de acción de entre las que se presentan, teniendo presente los recursos puestos a nuestra disposición y los objetivos que pretendemos alcanzar.

Así, comprendemos que decidir nos obliga a escoger la mejor alternativa de entre las posibles y para ello es necesario estar en posesión de la información adecuada y más relevante para el hecho que estemos tratando de resolver. De la calidad de la información que seamos capaces de recoger, va a depender en buena medida la alternativa que finalmente seleccionemos como más adecuada y por tanto de las posibilidades de que esta, sea la más adecuada.

Por tanto, al tomar una decisión tenemos que considerar tres componentes:

  • Las alternativas que se presentan
  • La información acerca de cada una de las alternativas y de la decisión en si misma.
  • El curso de acción que cada una de las alternativas genera.

Etapas del proceso de toma de decisiones

Siguiendo a Robbins, debemos considerar que el proceso de toma de decisiones se compone de ocho etapas que comienzan con la identificación del problema y finaliza con la evaluación de lo conseguido por la decisión tomada. Así debemos conocer:

    • Identificación del problema
    • Identificación de los criterios de decisión
    • Clasificación de la importancia de cada criterio
    • Desarrollo de las alternativas
    • Análisis de las alternativas
    • Selección de una alternativa
    • Implantación y ejecución de la alternativa
    • Evaluación de los resultados alcanzados por la decisión tomada

 

La identificación del problema

Cuando hablamos de decisiones en gestión sanitaria o enfermera o incluso decisiones en el ámbito de salud, tomado en sentido más general, se debe tener en cuenta el contexto de presión en el que todas las decisiones van a ser tomadas. Presión, debido a la repercusión que estas van a tener directa o indirectamente sobre la salud de una persona o grupo de personas o sobre un colectivo de profesionales más o menos numeroso.

La decisión de dotar a una unidad de enfermería de una enfermera más, no va ser inocuo si lo medimos en términos de salud. Tampoco lo será si la decisión es elegir entre dotar de una enfermera o un técnico auxiliar en cuidados de enfermería indudablemente.

La identificación de un problema consiste en la evidencia de una discrepancia entre lo planificado o deseado por las gestoras enfermeras y el estado en el que se encuentra el hecho planificado por las mismas.

Además y como hemos mencionado, es necesario para que el proceso de toma de decisiones se ponga en marcha que, en la identificación del problema exista una presión en mayor o menor grado de forma que, si esta presión es de alta intensidad, la velocidad a la que se debe desarrollar la toma de decisiones será mayor y si por el contrario, la presión es menor, el tiempo para la toma de decisiones será mayor.

Por tanto, para decidir debe haber un componente de presión que es el que hace que esta, no pueda postergarse en el tiempo hasta un momento en el que se considere adecuado abordar el problema y sin componente de urgencia.

La percepción del problema en si mismo como la gravedad, va a depender de la capacidad para actuar sobre el. De modo que, si no disponemos de autoridad o recursos para abordarlo, será considerado fuera de nuestras expectativas y desechado como tal. 

Así, un problema de infradotación de recursos será desechado por una gestora enfermera del ámbito operativo dado que, no tiene capacidad ni recursos para abordar su solución.

(continúa en Cómo enfrentarnos a la toma de decisiones y (II))

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