Cómo enfrentarnos a la toma de decisiones y (II)

(viene de” Cómo enfrentarnos a la toma de decisiones (I)”)

 

Identificación de los criterios para la toma de decisiones

Una vez reconocido e identificado el problema que se debe abordar,  se debe producir un acercamiento e identificación de los criterios que, para la decisión son relevantes  en la resolución del problema.

Cada gestora enfermera al igual que cada persona, se guía bajo unos criterios a la hora de abordar cualquier problema y por tanto a la hora de tomar una decisión y los pasos a seguir.

La importancia de la identificación de los criterios para tomar una decisión reside, en las implicaciones que conlleva la identificación de los mismos y por tanto la consideración como relevante o irrelevante de los mismos. Ya que, un criterio de decisión no identificado, será considerado no relevante ni para el proceso ni para el problema.

Clasificación de la importancia de cada criterio

Como venimos diciendo, para cada persona como para cada gestora enfermera, los criterios que guían la decisión no serán iguales. Tampoco lo serán los criterios para distintas decisiones  ni siquiera para cada una de sus alternativas.

Por tanto, los criterios identificados y seleccionados en la etapa anterior deben ser ponderados en base a la importancia que tienen para la decisión a tomar.

De este modo, conviene comenzar por precisar cual de entre todos los criterios es el más importantes. De modo que, a partir de ahí se proceda a clasificar o ponderar el resto en relación al identificado como más importante.

Desarrollo de alternativas

Durante esta etapa, se procederá a la identificación de todas las alternativas posibles para la resolución del problema.

Para el éxito de esta etapa, no será indiferente la visión y capacidad de análisis de la gestora enfermera ni tampoco, la capacidad para tomar en consideración la visión de otras personas o la capacidad para evaluar decisiones anteriores.

Tampoco será indiferente el estilo de gestión que esta realice y el estilo de gestión que predomine en la organización en la que desempeñe su actividad.

Análisis de alternativas

Una vez evidenciadas las alternativas, para tomar una decisión, estas deben ser convenientemente analizadas.

El mecanismo de análisis más adecuado suele ser aplicarle el proceso FODA de análisis de fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas puestos en comparación con los criterios que hemos establecido en las etapas anteriores.

En este punto resulta de toda forma fundamental, conocer lo que son:

  • Datos objetivos.
  • Datos subjetivos.
  • Juicios de valor.

Tanto el análisis de las distintas alternativas como la toma de la decisión en si misma tendrá un distinto resultado, dependiendo del conocimiento sobre estos tres puntos que estamos mencionando.

Todas las personas al igual que todas las gestoras enfermeras realizan juicios de valor denominando estos como, la visión acerca de un hecho en la que no se tienen en cuenta sus características intrínsecas y si las emociones  que genera el hecho en si mismo.

Al analizar por tanto una alternativa, conviene conocer que juicios de valor estamos poniendo en juego y diferenciarlos, de lo que son datos objetivos del problema.

Selección de una alternativa

Es el momento en el que de entre todas las alternativas, analizadas y ponderadas, seleccionamos aquella que resulta más adecuada para tratar de garantizar el éxito en la resolución del problema.

Implantación y ejecución de las alternativas

Consiste en la ejecución de las acciones que son inherentes a la alternativa seleccionada.

Conviene precisar que si bien es importante la alternativa seleccionada, igual de importante es el modo en el que esta sea puesta en marcha. 

En este punto, entran en juego las personas a las que la decisión afecta, la comunicación de la decisión tomada, la comprensión de las medidas que conlleva, los objetivos que deseamos alcanzar y la capacidad que tengamos para que esta decisión sea adoptada y considerada como propia por el resto de los miembros del equipo o de la organización.

Evaluación de los resultados alcanzados por la decisión tomada

En esta etapa, se considera en que grado el problema se ha solventado con la decisión tomada. 

Si a la vista de los resultados se evidencia que, todavía no se ha resuelto, deben buscarse las causas  que producen la discrepancia entre lo planificado y lo conseguido e incluso si alguna de las otras alternativas pudieran haber sido más eficaces y los motivos por los que fueron desechadas.

En la toma de decisiones es posible que tras la evaluación pueda iniciarse nuevamente el proceso aunque, en gran número de ocasiones el problema haya variado por las acciones que se han estado desarrollado.

También y del mismo modo, debemos conocer que  existen decisiones para las que no podrá iniciarse nuevamente el proceso de toma de decisiones y por tanto, deberán ponerse en juego medidas dirigidas a minimizar los daños producidos por la decisión adoptada.

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