Gestión de la crítica

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Uno de los aspectos más complicados de gestionar por parte de un directivo (y también por parte de cualquier persona) son las críticas.

Vivimos en un mundo competitivo, acostumbrados a encontrar siempre culpables de nuestros problemas, donde la crítica al de enfrente está a la orden del día (basta encender el televisor…), y en este contexto general, el directivo, en su ámbito, “lidia”, casi a diario, con críticas de todo tipo, sean éstas ciertas o no. Quizá porque es un tema poco tratado, aunque a mi entender no menos importante, me he decidido a reflexionar sobre él.

Para empezar a hablar sobre las críticas que recibe un directivo, ocupe éste un puesto de alta dirección o sea un mando intermedio (posiblemente en el caso de organizaciones sanitarias, son los mandos intermedios el blanco de todas las dianas) debemos partir de una premisa:

todo el mundo critica y todo el mundo a la vez es criticado;

bien es cierto que con esta frase no descubro nada nuevo, pero conviene tener claro que, partiendo de esta idea, sabemos, por tanto, que es imposible eliminar las críticas.

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No podemos eliminar la crítica, por ello, sólo nos queda una opción, esto es, gestionarla de la mejor manera posible, lo que nos servirá, en algunas ocasiones, para cambiar o mejorar algunos aspectos de nuestra gestión, o simplemente, para seguir trabajando en una línea, a pesar de los obstáculos.

En el momento que formamos parte de un equipo directivo, estamos expuestos a todo tipo de quejas y comentarios, independientemente de si nuestra gestión es buena o no, o incluso cuando todavía no hemos desarrollado nuestro plan de gestión (“criticar al recién llegado”). Ante esto, qué podemos hacer… en mi opinión, además de mantener la calma y no entrar “al trapo”, conviene tener en cuenta:

–       Hagas lo que hagas, siempre serás cuestionado: tu labor gestora puede que sea la acertada, pero aún así, recibirás críticas, o alguien siempre encontrará un punto débil.

–       “Nunca llueve a gusto de todos”, sobre todo en un ambiente como el sanitario, donde la lucha de intereses de unos estamentos y otros, la política, los intereses personales, la complejidad de la atención sanitaria, etc…juegan en contra a la hora de conjugar todas las piezas del “puzzle”.

–       Críticas destructivas: lo mejor es dejar que pase el temporal… y centrar nuestra atención en los objetivos a desarrollar. Fácil escribirlo…difícil ponerlo en práctica.

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–       Algunas veces las críticas son constructivas: no siempre nos criticarán con ánimo de desprestigiar, en ocasiones, una crítica bien planteada y bien comunicada, nos puede servir para mejorar. Esto significa que tampoco debemos cerrarnos “en banda”, cuando recibimos una llamada de atención, debemos di

stinguir si nos puede aportar algo positivo o no; en ocasiones es fácil distinguir, otras veces nos exige un pequeño esfuerzo de escucha y reflexión.

–       En todas las organizaciones existen personas expertas en difundir rumores, y crear malestar y desconcierto entre los trabajadores; debemos saber que existen, y, en la medida de lo posible, tenerlas identificadas podría ayudarnos en algún momento.

Y ante esto, las cartas que puede jugar un directivo para manejar las críticas que recibe, independientemente de si son acertadas o no, son, en primer lugar, el “por qué”. Tener un “por qué”  sólido y fundamentado en todo lo que hacemos nos servirá, no sólo de guía, sino también de argumento a la hora de defender  nuestras decisiones.

Otro aspecto a cuidar, en mi opinión, es la imagen. No sólo debemos cuidar lo que hacemos, sino también cómo lo vendemos, o qué transmitimos a los demás. Un buen directivo, además de intentar hacer las cosas bien, dedica parte de su tiempo en crear su estrategia de marketing; si no eres capaz de llegar a las personas, de transmitir, al final parte de lo que haces pierde valor.

Y por último, y ya para no alargarme mucho más, hay tres valores indispensables en u

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n directivo, no sólo a la hora de gestionar las críticas, sino en todos los aspectos de su labor, y son:

Transparencia: debemos perder el miedo a que la gente sepa lo que hacemos y cómo lo hacemos. Si no tenemos nada que esconder, ser más transparentes nos ayudará a ganarnos una confianza que no es fácil conseguir ahora mismo… inmersos en plena crisis de desconfianza.

Flexibilidad: saber escuchar, tener en cuenta las opiniones de otras personas con una perspectiva diferente a la nuestra siempre sumará. Enriquecer nuestra tarea gestora con otras perspectivas de los problemas, con otras visiones, supone ganar en flexibilidad. Las críticas constructivas nos pueden ayudar mucho en este sentido.

– Integridad: ser coherentes con nuestros valores, tomar decisiones basadas en la ética, y ser consecuentes cuando ya hemos tomado las decisiones, y sobre todo, trabajar siempre desde el rigor y la profesionalidad.

Con las piedras que con duro intento los críticos te lanzan, bien puedes erigirte un monumento.

Kant.

Silvia Pérez

 

 

 

 

6 Comments
  • ana

    Cuando las metas y los objetivos que te planteas tienen credibilidad, lógica y coherencia, es muy fácil diferenciar la crítica constructiva de lo destructiva. Si las propuestas/críticas te alejan de tu objetivo, y no te muestra una mejora de éste; se olvidan. Si te acercan a conseguirlos mejor y con más eficacia, plasticidad y recondución del plan planificado. Es una buena crítica _y necesaria_.

    Todo lo demás, aunque haga ruido, ni tan siquiera importa. Se olvida.

    Saludos!!!

    Febrero 23 at 19:59 Responder
    • Silvia Pérez González

      Gracias Ana, por completar la entrada. Creo que, aunque la teoría es esa, en la práctica no es fácil aplicarlo; somos humanos, y recibir críticas a veces te “descoloca”. En cualquier caso, bien o mal, no queda otra que ” gestionarlas”…
      Un saludo

      Febrero 27 at 16:44 Responder
  • Pepe Caballero

    Totalmente de acuerdo con el post. Tenemos que tener la suficiente personalidad para no dejarnos amedrentar por esas críticas destructivas y continuar aplicando lo que uno cree y a la par debemos la de ser capaces de analizar toda la información que pueda pulirlo. Lo dificil es ser objetivo en esas críticas por esos posibles “falsos amigos” o todo lo contrario.

    Febrero 23 at 17:00 Responder
    • Silvia Pérez González

      Gracias por aportar tu opinión. Efectivamente, se puede sacar partido de algunas críticas, y otras es mejor obviarlas… Aunque no es fácil. Un saludo

      Febrero 27 at 16:37 Responder

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