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ene 19

GESTION DE LA MOTIVACION

relacionesDentro del conjunto de habilidades y aptitudes de un buen gestor se encuentra una de las más importantes y difíciles de llevar a cabo, y es la gestión de personas.

Si bien un directivo tampoco tiene que ser un especialista en psicología para gestionar a su equipo de trabajo, sí ha de poseer cierto conocimiento acerca del comportamiento humano, con el fin de manejar las diferentes situaciones que se dan en el ámbito laboral, totalmente influidas y determinadas por nuestras creencias, valores y actitudes como personas.

Enmarcada en este complejo ámbito de la gestión, nos parece importante resaltar especialmente el tema de la motivación, más aún en los tiempos que vivimos de absoluta desconfianza y desmotivación laboral y social.

Pero, ¿sabemos exactamente en qué consiste la motivación?¿conocemos los factores que influyen en el desarrollo de una adecuada motivación, así como los elementos negativos que repercuten en la misma y la convierten en  desmotivación?

Si acudimos al diccionario, la palabra “motivación” se define como “ensayo mental preparatorio de una acción para animar o animarse a ejecutarla con interés y diligencia” . Esto significa que las personas necesitamos estar movidos por “algo”, llámese impulso, recompensa, meta…para desarrollar una determinada tarea con cierto interés.

Partiendo de esta idea desechamos entonces la creencia de que, en el ámbito laboral,motivacion-GESTION DE ENFERMERIA los profesionales pueden desarrollar sus tareas de forma mecánica, porque es lo que tienen que hacer, y esto no está influido por ningún otro proceso mental o emocional. Sabemos que esto no ocurre así, y que todas las personas ejecutan su trabajo de una determinada manera, influida ésta por procesos mentales y emocionales que determinarán en parte el éxito o fracaso de la misma. Y es aquí donde el factor motivación incide sobre el desempeño laboral de un profesional. Para alcanzar el éxito las organizaciones, en este caso hablamos de organizaciones sanitarias, necesitan, no sólo de profesionales adecuadamente formados (saben), sino que además éstos posean un nivel de motivación lo suficientemente elevado como para desarrollar su labor con eficacia e interés (quieren).

En cuanto a los factores que influyen de forma positiva y/o negativa en la motivación, sabemos que no vale para todos lo mismo, es decir, lo que motiva a una persona, puede que no motive a otra, y viceversa. De ahí la dificultad del gestor a la hora de establecer estrategias que ayuden a mantener a sus colaboradores en un nivel adecuado de motivación. Sin embargo, existen algunas características comunes que, adecuadamente gestionadas, favorecen un clima laboral de motivación y satisfacción, y son:

  • La naturaleza del trabajo (autonomía, tipo de tareas, variedad, esfuerzos físicos y/o mentales…)
  •  Horarios (nocturnidad, turnicidad…)
  •  Incentivos salariales.
  • Posibilidades de desarrollo y promoción profesional.
  •  Equipos de trabajo (colaboración, evaluación conjunta, objetivos comunes…).
  •  Apoyo de mandos intermedios.
  •  Participación en la toma de decisiones.
  • Reconocimientos por parte de la organización hacia el trabajo bien hecho.
  •  Características individuales (edad, sexo, personalidad…).
  • Características organizativas de la empresa (relación y comunicación con el equipo directivo, jerarquía, burocracia…)

Durante mucho tiempo se ha pensado que el factor económico era el principal determinante para motivar a un trabajador, y sin embargo, ahora sabemos que existen otro tipo de “incentivos” igualmente o más eficaces que el mero hecho de trabajar por conseguir un reconocimiento económico. Un adecuado ambiente laboral, una relación cercana y comprometida de los mandos intermedios, una mejora en las condiciones de trabajo, participar en la toma de decisiones, capacidad de evaluación,  posibilidades de mejora y promoción profesional en base a méritos y esfuerzos, ambientes de trabajo estimulantes, con trabajo en equipo y compromiso por parte de todos, accesibilidad del equipo directivo, reconocimientos y recompensas por parte de la empresa, etc. constituyen una amalgama de posibilidades con las que motivar a los profesionales.

MOTIVANDO EQUIPOSEl problema actual es que la situación económica y social que estamos viviendo hace que todo esto suponga un sobreesfuerzo por parte de nuestros directivos y gestores sanitarios, donde las decisiones ya vienen tomadas de antemano, el margen de negociación es mínimo o nulo, y la economía, en definitiva, “es la que manda”. Quizá debiéramos plantearnos soluciones más complejas que las que se están llevando a cabo, centradas en mantener a flote el principal activo y recurso de la organización, que son las personas que la integran, quizá en la gestión de la motivación se encuentre una de las claves; si los profesionales trabajan desmotivados, a la deriva en un ambiente de pesimismo y dejadez, la organización tarde o temprano se tambaleará; a medio-largo plazo los resultados no serán los esperados.

Sí, los trabajadores seguirán trabajando….pero ¿cómo? ¿Con qué nivel de calidad?.

Ocurre lo mismo que cuando una casa necesita reformas; pintaremos, cambiaremos aquello que ya no funcione, instalaremos cosas nuevas y más modernas, arreglaremos aquello que esté estropeado, etc… pero a nadie se le ocurrirá tocar los cimientos de esa casa, sino todo lo contrario, los reforzaremos si están dañados; la estamos reformando, no la queremos derrumbar, ¿no?, pues básicamente creemos que ese es el pensamiento que han de tener nuestros gestores a la hora de hacer “reformas”; los cimientos de una organización, las personas que la integran, son el elemento vital de la misma; los cambios, las mejoras, las “reformas” han de realizarse en otra parte, sólo así evitaremos estar pintando las paredes de una casa que, cuando terminemos, se habrá derrumbado.

 

 

Silvia Pérez

 

 

 

2 comentarios

  1. Alfonso Cruz

    En primer lugar, dejadme que os felicite por este entorno que habéis creado, a ver si somos capaces de compartir en este foro aquellas cosas que todos hemos ido aprendiendo y que debemos poner en común para todos y todas ya que lo único que debemos perseguir es la mejora continua de la gestión sanitaria. Al hilo de esto, te felicito Silvia por este artículo, tan clarito que evidencia muchas cosas, entre ellas que los profesionales son más responsables que los políticos y que los gestores y por eso nunca dejarán de atender lo mejor que puedan y sepan a la ciudadanía, los segundo, que no es sólo el dinero lo que los mueve y lo tercero y más importante y por ello lo más terrible es que no se cuenta con los profesionales de la salud para planificar, organizar y ejecutar políticas sanitarias ni de gestión y es ahí donde se están cometiendo los fallos más tremendos, el primero el desarraigo y la desafección de los profesionales de la gestión y los gestores, directamente ligada a la ausencia de participación (clave de la motivación) y el segundo y no por ello menos importante, la desesperación de todos los que están al pié del cañon al ver como se toman decisiones absolutamente Kafkianas. Estoy absolutamente convencido de que son los profesionales sanitarios los que tienen la clave para el sostenimiento del sistema y si se les preguntara y se les tuviera en cuenta, aparecerían soluciones para todo y además serían compartidas y asumidas por todos……qué pena que todo se haga en despachos y por gente que ni siquiera sabe lo que es un paciente.
    Animo y reitero mi felicitación

    1. SILVIA

      Muchas gracias por tu apoyo, Alfonso, esto nos anima a seguir en esta línea, convencidos desde el día que iniciamos este proyecto de que existen otras formas de hacer que podrían ayudarnos a mejorar en gestión sanitaria. La idea de este pequeño artículo surgió precisamente de la observación en mi entorno laboral, donde se respira una desmotivación creciente, y a la vez preocupante, y creo que esta situación repercute en la calidad que al final damos a nuestros clientes (pacientes). Los recursos humanos de una organización son el pilar fundamental sobre el que se sostiene, y creo que las decisiones que se están tomando no deberían despreciar esta idea; desarrollar políticas de recursos humanos eficientes, donde además se potencie la motivación de los profesionales, supone un esfuerzo por parte de todos; implicar al profesional que esta “a pie de cama” en la toma de decisiones mejoraría indudablemente la calidad y eficiencia de nuestro sistema. Un saludo

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