Gestión y control de respuestas al estrés

El control del estrés, hace referencia a un conjunto de técnicas y comportamiento dirigidos a preparar a las personas con los recursos necesarios para enfrentarse a los factores estresantes. El control del estrés es eficaz cuando las personas manejamos de forma adecuada y proporcionada los recursos que poseemos frente a los distintos estresores.

Como venimos diciendo la falta de control sobre el estrés puede producir daños que pueden llegar a ser irreparables.

Para controlar el estrés en el ámbito personal, los expertos hacen recomendaciones que pasan por la alimentación, el ejercicio, el descanso, reposo y sueño, meditación, técnicas de relajación, ect.

Podemos decir por tanto que, las personas debemos “cargarnos” de tres tipos de capacidades para hacer frente al estrés:

Capacidades cognitivas. Consistentes en técnicas de reestructuración cognitiva que nos dirigirán a situarnos en una posición adecuada frente a los estresores.

Capacidades fisiológicas. A través de fundamentalmente técnicas de relajación que irán dirigidas a mitigar los efectos y los síntomas que producen el estrés.

Capacidades motoras. Dirigidas a potenciar los aspectos físicos y mentales de nuestro cuerpo a través de ejercicio físico, hábitos alimenticios, ocio y tiempo libre, etc.

El burnout y la gestión enfermera

El burnout es un término que desde los años 70 venimos manejando siendo introducido por Freudenberger, para describir el proceso de “desencanto” profesional que sufren las enfermeras.

Hay tres tipos de concepción de este fenómeno:

El primero, pasa por referirse al estado de agotamiento emocional y físico que desemboca en una perdida de desinterés por el trabajo enfermero y por consiguiente una actitud negativa frente a él. Maslach diría: “ que es el síndrome de agotamiento emocional y de cinismo, producido con frecuencia en las personas que trabajan en la prestación de servicios a los demás, con elevados tiempos de dedicación a las relaciones humanas, de forma confidencial y bajo situaciones de estrés o problemas que generan tensión en el receptor de su trabajo”.

La segunda concepción del burnout es la consistente en el desgaste psicológico producido por la actividad laboral de la enfermera.

Por último situamos la concepción del burnout como un estado de estrés crónico.

Las diversas concepciones y formas de explicar el burnout convergen en la persistencia de signos de fatiga, cansancio y depresión además de actitudes y conductas negativas en el desempeño laboral.

Las personas que ocupan puestos de función enfermera deben ser conscientes de este fenómeno antes de catalogar a unas y a otras personas.

Todo pasa por reconocer las capacidades y determinar las causas que determinan el comportamiento. Así, para pasar del plano de la subjetividad a la objetividad gestora , conviene comenzar por medir el clima de la organización y por determinar los niveles de burnout existentes en nuestras organizaciones para posteriormente, tomar las medidas correctoras que minimicen los daños y mejoren la eficiencia de la organización y los distintos equipos de trabajo.

Uno de los sistemas más utilizado para la medición del burnout es el sistema MBI (Maslach Burnout Inventory) siendo este considerado como, el mejor sistema de medición del burnout.

De forma que las gestoras enfermeras, deben prestar especial atención a las unidades con altas cargas de cuidados y unidades que poseen pacientes de extrema gravedad. Cierto es, que numerosos estudios encuentran las mismas cifras de burnout en los servicios sin que tengan una peculiaridad especial o incidencia como las que explicábamos anteriormente.

En consecuencia debemos centrar la atención en tres grupos de factores que afectan a las enfermeras:

  • Los factores de personalidad.
  • Las características sociodemográficas.
  • Causas laborales.

Asimismo, los factores que de forma mayoritaria se presentan en el personal de enfermería son: 

  • Agotamiento emocional
  • Despersonalización
  • Falta de realización personal

El agotamiento emocional se trata de un sentimiento de agotamiento que provoca la discrepancia emocional e identificación con la tarea realizada que precipita la caída en la eficiencia en los cuidados y la adecuada gestión de los recursos que están a disposición de la enfermera.

La despersonalización. Se refiere a la falta de empatía hacia las personas que son objeto de los cuidados o la actividad profesional.

La realización personal. Es la que se orienta a la falta de expectativas, logro, reconocimiento o desarrollo de la carrera profesional de la enfermera.

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