La gestora enfermera y el cuadro de mandos integral

ISBN de la publicación: 978-84-697-5429-0

El cuadro de mandos integral, supone uno de los ejes que compone cualquier diseño estratégico, además de una de las principales herramientas que cualquier gestora enfermera independientemente del nivel gestor en el que se desarrolle debe conocer y dominar a la perfección como modo de dirigir correctamente su grupo de trabajo u organización.

La toma de decisiones y la gestión de la estrategia adecuada en las organizaciones sanitarias es más difícil de lo que solía ser en el pasado, de ahí que las gestoras enfermeras deben de poseer los recursos necesarios para afrontar estas nuevas situaciones y estos nuevos retos que se plantean.

El desarrollo del cuadro de mandos integral 

En este sentido, para realizar un adecuado desarrollo de las funciones como gestoras enfermeras, estar en posesión de la información adecuada ya no es suficiente para establecer y desarrollar un plan estratégico para la división enfermera o para una unidad determinada. Así con cada acción la gestora enfermera debe plantearse aspectos tanto sociosanitarios como socioeconómicos con implicación directa sobre el cuidado y la salud.

Sin embargo, estos conceptos de partida, son ignorados desde el plano microgestor y frecuentemente en el resto de los planos de la gestión enfermera considerando que pertenecen a otros ámbitos o a otras responsabilidades que se escapan a las propias de las tradicionales del área enfermera. De esta forma, se olvida la vinculación que en el nivel operativo tiene con la planificación de la estrategia y la gestión global de la organización sanitaria.

En este sentido, debemos considerar que el punto de partida para el cuadro de mandos integral es la comprensión que la orientación como modo único al plano financiero es erróneo. Así el equilibrio de la organización se alcanza mediante el establecimiento de indicadores que integran todos los planos que componen las instituciones en este caso sanitarias.

El cuadro de mandos integral, posee una alta capacidad para lograr la integración de todos los aspectos que rodean tanto a la gestión sanitaria y a la gestión enfermera de forma específica, por su capacidad de aunar los aspectos sociales, económicos, de la salud y el cuidado de las personas.

Cuestiones

Así una de las primeras cuestiones que las gestoras enfermeras deben conocer es que el cuadro de mandos integral, no es una herramienta para formular estrategias o para tomar decisiones. Es decir que, el cuadro de mandos integral es útil para realizar la descripción de la estrategia que la organización está desarrollando en sentido de potenciar la ejecución de un modo que alinea a las personas y a las organizaciones de forma general con el éxito y el logro de los objetivos planteados.

Estamos hablando por tanto, de aclarar o desempañar el concepto de visión de la organización, de la visión de la unidad, del equipo. Estamos hablando de conocer de forma real hacia donde nos dirigimos y como esta se plasma en las distintas estrategias de salud y de cuidado.

Johansson y Larson en 2015 partiendo de Kaplan y Norton (1996) concluyeron que el cuadro de mandos integral nos proporciona información y retroalimentación sobre los procesos que se desarrollan en las organizaciones sanitarias y de esta forma generan una orientación hacia la mejora continua y unos resultados centrados en la excelencia.

Por tanto, podemos decir que el cuadro de mandos integral es para la gestora enfermera una poderosa metodología y una poderosa herramienta para evaluar el desempeño de la unidad, el área y la división enfermera.

Aspectos clave 

Dicho lo anterior, conviene recordar que fueron Kaplan y Norton (1996) quienes comenzaron a utilizar una metodología que combina las áreas financieras y no financieras de las organizaciones empresariales para de esta forma tratar de medir el rendimiento de la organización. Así el cuadro de mandos integral se centra  en la identificación de los aspectos clave de la organización para tratar de fijar las metas y el sistema de medición adecuado que reporte el punto de consecución que en cada momento manifiesta la organización. De esta forma y si nos centramos en las organizaciones sanitarias, habría unos aspectos clave muy claros como son: 

  • La salud.
  • El cuidado.
  • La cronicidad y dependencia.
  • La sostenibilidad.

Lo que viene a constituir parte del metaparadigma enfermero salud-cuidado-sociedad.

De ahí que el buen rendimiento de estos componentes es lo que marca el éxito de las organizaciones sanitarias.

Por otra parte, si observamos como se comporta el cuadro de mandos integral vemos cual es su principal componente innovador ya que podemos advertir, que este mide a la organización desde su componente financiero, pasando por el componente y visión de los usuarios del centro sanitario así como por la capacidad de aprendizaje interno que realiza la organización.

Además, otro aspecto importante es la observación sobre el comportamiento e interacción de todas estas esferas y comprobar si la mejora de uno de estos factores es consecuencia de un determinado comportamiento de otro de los factores.

Por lo cual si tan solo observamos el comportamiento del área financiera de la organización o el área asistencial o cualquier otro área de un centro sanitario, el resultado será una visión parcial y simplista de la organización no observando el desempeño general de la institución dentro de la sociedad en la que se enmarca y sin olvidar que mirar y observar de esta forma tan solo nos ofrece una mirada hacia atrás, hacia el pasado de la organización mientras que lo importante es, mirar hacia el futuro donde se encuentran las metas que hemos establecido.

En este sentido, Hannabarger (2007) afirma que el análisis y gobernanza de las organizaciones, entre las que se incluyen las sanitarias, debe cambiar porque el mundo y la sociedad cambió.

Citando a Johansson y Larson (2015) podemos afirmar que la contemplación de la organización sanitaria desde una visión pluridimensional nos permitirá conocer si la organización alcanza las metas y objetivos que se plantean y no solo concluir si la organización se dirige de una manera eficiente desde el plano económico. Con esto queremos decir que, el cuadro de mandos integral nos permite ver como se comporta la organización con la inclusión de factores económicos, factores de los usuarios, de satisfacción, de valores y de rendimiento social. Es decir, con todos ellos se compone la visión con la que la organización sanitaria debe dirigirse a la sociedad en la que se enmarca.

Miradas 

En conclusión, el cuadro de mandos integral constituido por Kaplan y Norton (1996) mira a la organización en cuatro direcciones diferentes:

  • Mirada financiera. Para constatar como es el comportamiento financiero de la organización así como la relación con los shareholders.
  • Mirada interna. Para medir la satisfacción de los usuarios, observando cómo se desarrollan los procesos y cuáles son necesarios potenciar.
  • Mirada al usuario. Para alcanzar la visión de la organización es necesario conocer como nos ven y que es lo que esperan de la organización los usuarios de la misma.
  • Mirada al crecimiento y al aprendizaje. Para alcanzar la visión de la organización es fundamental realizar correctos procesos de aprendizaje y mejora.

También debemos mencionar que desde el comienzo de la utilización del cuadro de mandos integral hasta nuestros días, se ha producido un incremento  de las utilizaciones y finalidades del mismo. Así, el uso más extendido es el de mostrar y clarificar la relación entre la visión de la organización y los objetivos de la organización a largo plazo viendo si ésta, está logrando los resultados deseados.

La implementación del cuadro de mandos integral en todos los planos de una organización sanitaria aumenta la capacidad de comprender por todos los integrantes la visión y la estrategia que desarrolla así como los objetivos que es necesario alcanzar para el logro de la misma. 

El cuadro de mandos integral se comporta de forma transformadora, ya que la activación del mismo, convierte una estrategia en el comportamiento que deben desarrollar cada uno de los miembros de la organización.

Se debe agregar que las organizaciones que utilizan el cuadro de mandos integral en todos sus planos organizativos, consiguen mejoras claras y nítidas en la consecución de todos y cada uno de los objetivos que plantean. En este sentido, cabe mencionar como existe amplia literatura que manifiesta como las organizaciones sanitarias que mantienen una buena utilización de esta herramienta tienen un mejor posicionamiento con respecto a la excelencia.


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