Oportunidades para el cambio, necesidad de otro estilo

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Cambio y oportunidades. No hace falta mirar hacia demasiados sitios para darnos cuenta de que estos son tiempos de cambio, en la estructura social, política, económica y sanitaria. La asistencia sanitaria acompañada de la escasez de recursos y la aparición de nuevas necesidades, provoca que las personas destinadas a liderar los equipos de trabajo deban desarrollar conocimientos, habilidades y capacidades que les hagan conducir a sus equipos de trabajo por la dirección adecuada en este tiempo incierto.

Por tanto, el liderazgo ejercido debe cambiar en la dirección que lo hacen los pacientes y las instituciones sanitarias.

La práctica del liderazgo debe encaminarse hacia las decisiones tomadas en base a la evidencia, nadie puede pensar que está inventando, innovando o descubriendo algo. Las personas con responsabilidad de dirigir equipos de trabajo, deben basar sus decisiones en conocimientos y en evidencia científica.

Los procesos, nos dan la oportunidad de mejorar la eficiencia de cada una de las acciones que llevamos a cabo. Las enfermeras dedicadas a liderar equipos de trabajo deben ser la mente del análisis de estos procesos. Analizar y evaluar un proceso enfermero no es sencillo dadas las múltiples variantes e implicaciones que tiene cada uno de los actos que desarrolla la enfermera.

Por ello, todo el tiempo que los líderes enfermeros pasen analizando los procesos de trabajo de su equipo no será tiempo perdido, sino tiempo dedicado a los pacientes y a la consecución de los mejores resultados posibles para los pacientes.

Líderes

Los líderes de la enfermería, deben serlo en términos de cuidados y en términos de la gestión y administración de recursos. Frecuentemente las enfermeras líderes se pierden en la pura realización de actividades administrativas, perdiendo la verdadera orientación de su posición. La gestión de recursos, la planificación y estructuración de todo lo que les compete debe realizarse siempre pensando en calidad de cuidados, que se traduce en que las personas bajo su responsabilidad, realicen su trabajo, lo mejor que puedan, quieran y sepan. Es por lo que las organizaciones sanitarias y su alta dirección deben insistir permanentemente en la orientación de todos sus mandos intermedios hacia la adquisición de habilidades en la gestión de recursos que como decimos, va mucho más de la realización de tareas administrativas.

Ejes

Los mandos intermedios, son por tantos líderes de primera linea de acción y esto conlleva la responsabilidad de dirigir los cuidados que proveen el resto de los profesionales a su cargo, preservando por supuesto, la autonomía científico técnica de cada una de las acciones que realizan las enfermeras. El objetivo es convertirse en la amalgama de cada una de las actividades que realizan médicos y enfermeras, que no canalizador de las puras tareas administrativas de unos y otros. Además, deben ser verdaderos gestores de la atención al paciente, garantes de la eficacia de la atención, la calidad de los cuidados y la seguridad de todo lo que acontece.

Cambio 

En este escenario, de gestor de la atención al paciente, gestión de recursos y conocimiento , el líder enfermero, debe ser el escudo que garantiza a la enfermera, la realización de su tarea libre de cualquier distorsión, ya sea en forma de interrupciones a su actividad o cualquier otra.

Por tanto todo se construye en base a:

  • Inteligencia emocional
  • Gestión de resultados.
  • Facilitador de la actividad
  • Visión de cuidados.
  • Coordinador de stakeholders
  • Orientación al éxito grupal
  • Garante de valores
  • Palanca de cambio.
  • Generador en la toma de decisiones.
  • Canal de comunicación, aprendizaje y conocimiento.
  • Transmisor de evidencia.

Inversión

 

La mejor inversión que puede realizar una organización sanitaria orientada al paciente y a la prestación de cuidados de calidad, es el desarrollo de gestores enfermeros garantes del proceso de los cuidados, capaces de desarrollar una visión global de la organización y especifica e individual de cada uno de los pacientes a los que se enfrentan los miembros de sus equipos.

No caben en este entorno ni perfiles bajos, ni perfiles con faltos de visión, conocimientos tanto del entorno profesional ni de la comprensión de la organización como un todo puesto al servicio del paciente.

1 Comment
  • Pilar Bravo Agüí

    Me encanta la orientación del artículo en cuanto al sentido del liderazgo que se debe realizar….pero la realidad es dura y los líderes de la alta dirección no son tales. Son jefes empeñados en tener a su disposición gente dócil que no proteste y desde luego que permitan el maltrato a los trabajadores a través de ratios inhumanos para ahorrar costes y congratular al político que los coloca en esa posición.

    febrero 12 at 15:35 Responder

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