Vamos a criticar a nuestros jefes

critico a mi jefe Llevo varios días pensando sobre el tema de esta semana, y, después de darle muchas vueltas, la idea surgió tras una conversación intrascendente en el ámbito laboral.

Creo que no me equivoco si digo que uno de los temas de conversación habituales entre enfermeras (y/o auxiliares) es hablar de “los jefes”. Es habitual en nuestro ámbito laboral y seguro que en otros también, pero mi reflexión se centra  en la enfermería.

Hablar y/o criticar lo que hacen tus jefes o directivos es un tema muy “atractivo”; la crítica es inevitable a la hora de establecer relaciones humanas (como decíamos hace unas semanas, “medio mundo critica al otro medio”), y en concreto, criticar o cuestionar a quien te dirige es:

  • habitual (siempre encontrarás alguien dispuesto)
  • ¿inocuo? (el criticado no se entera)
  • reconfortante (volcamos todo nuestro malestar laboral y nuestras quejas sobre alguien concreto, a veces casi como un desahogo…)

Por otra parte, el directivo es consciente de que todas sus decisiones son cuestionadas, y revisadas casi “con lupa”, y su papel respecto a este tipo de críticas es pasivo, es decir, sabe que existen, pero en principio se asumen como algo “normal” (para los jefes también son “habituales e inocuas”)

En este contexto, me planteo si alguna vez hemos pensado por qué actuamos así, si esto es bueno para las organizaciones, y, en concreto, si es bueno para la enfermería.

En respuesta a la primera pregunta (por qué), de alguna forma, creo que este tipo de conversaciones, donde cuestionamos, criticamos y “echamos por tierra” muchos de las cosas que hacen “los jefes” (unas veces con razón y otras sin ella), forman parte de nuestra cultura sanitaria, y es complicado no participar de ello.

critico a mi jefe 3Respecto a las organizaciones, la mayor parte de las veces estas críticas no tienen trascendencia más allá del pequeño círculo donde se producen, y en consecuencia, no suelen afectar al funcionamiento de la organización.

Y respecto a la enfermería… personalmente considero que no es bueno. Y opino así porque he visto cómo algunas de estas críticas generan enfrentamientos, y un clima laboral enrarecido. Cuestionamos a nuestros directivos, ponemos en duda sus capacidades gestoras, en ocasiones afirmamos que “sobran puestos directivos en enfermería”, y un largo etc que podríais ayudarme a completar.

Mi reflexión va en dos direcciones; por un lado, para los directivos, desde las supervisiones hasta la alta dirección,  estas críticas deben servir para plantearnos cuestiones como por qué la mala imagen o qué podemos hacer para mejorarla.(y actuar en consecuencia)

Y por otro lado, los enfermeros, cuando participamos de estas conversaciones también deberíamos pensar si nos ayudan a construir o destruir una profesión, que ya de por sí tiene bastantes “frentes” abiertos; reflexionar también acerca del papel de nuestros directivos; y en este sentido, dejo en el aire algunas preguntas:

  • ¿La presencia de las direcciones de enfermería en las organizaciones sanitarias es o no una ventaja? ¿quiero que me dirija una enfermera o prefiero otro tipo de profesional?
  • ¿el problema está en la mala gestión de algunos directivos, que, como scritico a mi jefe 2iempre, destaca sobre el buenhacer de otros?
  • Si creemos que la gestión en enfermería debe mejorar, que necesitamos profesionales competentes que nos dirijan, ¿por qué no apoyamos que la formación en  gestión esté más desarrollada en nuestro ámbito? ¿por qué no dejamos de pensar que cuando una enfermera pasa a ser supervisora, ha dejado de ser enfermera, y empezamos a pensarque esta enfermera va a contribuir al avance de la profesión desde el ámbito gestor?
  • Y ya por último, ¿hemos pensado que el futuro de nuestra profesión pasa porque haya enfermeras allí donde se toman las decisiones? Nuestra profesión se mueve siempre en el ámbito de lo privado, pero quizás deberíamos empezar a apoyar la visibilidad de la enfermería (muchos ya lo estáis haciendo), que también necesita ser visible en la gestión. Algunas veces “tirar piedras en nuestro propio tejado” no nos ayuda a avanzar.

Silvia Pérez

 

 

2 Comments
  • César

    Laura, estoy completamente de acuerdo contigo. Trabajo en un hospital en donde los cargos se dan en función de tu relación con el partido que gobierna de turno, así es que cuando hay cambios en el poder hay cambios en todo el organigrama del hospital. Entiendo que muchas veces se critica por criticar,pero por mi experiencia creo que hay dos cuestiones importantes que apenas se trabajan. La primera y primordial es la nefasta fluidez de la información tanto en vertical como en horizontal. Es complicado que un sistema organizativo funcione si la información no llega a donde debe llegar.Eso como bien reflejas tu, es una fuente inagotable de críticas. Y segundo y no menos importante, es que los cargos directivos, sean intermedios o altos cargos, aparte de habilidades gestoras, debería trabajar a fondo su capacidad de liderazgo. Si alguien es reconocido como un líder por el grupo, se reducirán las críticas y aumentarán considerablemente los apoyos de su entorno. Ahora bien mi pregunta es la siguiente: ¿Le interesa a los altos cargos tener un hospital plagado de lideres, o por lo contrario es mejor tener cargos tortuga (dóciles y con grandes caparazones para soportar golpes)?

    Marzo 20 at 10:38 Responder
  • Laura

    La cuestión no estriba tanto en no tirar piedras porque haya que apoyar a la enfermería, sino en analizar el porqué de las críticas. Habitualmente quienes critican lo hacen sin conocer los motivos que nuestros queridos gestores han tenido para tomar determinadas decisiones, y más habituamente aún, porque no se han tomado las molestias necesarias para explicarlas.
    En segundo lugar, resulta muy difícil adoptar una actitud corporativista, de defensa a ultranza de la enfermería por ser enfermería, cuando te han puesto de jefe a una persona “del partido”, sin experiencia gestora ni formación al respecto, que actúa básicamente como una boca agradecida; las eventuales decisiones que pueda tomar, si es que toma alguna por propia iniciativa, ¿deben ser apoyadas únicamente porque se trate de una enfermera?
    En otros casos, vemos cómo la enfermería sufre unas condiciones laborales que ningún otro colectivo en los centros sufre, desde recortes más allá de lo razonable hasta discriminación a la hora de solicitar vacaciones, como a la hora de asistir a actividades formativas; a los facultativos, como no hace falta sustituirlos, nadie les pone impedimentos para asistir al enésimo congreso en el año, mientras que a una enfermera se le regatean las horas de trabajo, o las tiene que poner de su tiempo libre si tiene interés por asistir a determinadas actividades formativas. ¿Vemos que alguno de nuestros “gestores enfermeros” haga algo frente a esta situación? Yo no lo veo, pero quizá necesite graduarme la vista… poner unas gafas del color que hayan marcado las urnas en las últimas elecciones…

    Marzo 16 at 20:36 Responder

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