Vamos a elegir supervisora

elegir supervisora¿Os imagináis que os hacen esa pregunta? Vamos a elegir supervisora entre todos; de repente llega la directora de enfermería y os dice a todos los miembros de cualquiera de nuestras unidades asistenciales.

Las reglas impuestas son:

Debe ser alguien de la organización.

Esto significa que hay que buscar talento en la propia organización.

Ay madre!! que nos toca ser proactivos… pasemos pues, entre todos, a alguien al club de los odiados supervisores.

Ya que nos quejamos con asiduidad de todos nuestros supervisores/as (de algunos más que de otros, bien es cierto), el reto es diseñar el nuestro, ese supervisor perfecto que va a liderar nuestro grupo de trabajo.

El reto no es pequeño, ni la decisión es pequeña, ni fácil.

El supervisor debe ser el encargado de dirigir el grupo hacia los objetivos de la unidad y de la organización.elegir-cosas-importantes

El primer interrogante ¿Elegimos a alguien de confianza?

otras: ¿Elegimos a una buena enfermera?, ¿Elegimos a alguien con poco carácter que se deje influenciar fácilmente? ¿Elegimos a alguien con mucho carácter…? ¿Hacemos una entrevista a candidatos y elegimos?

Ese es un primer y muy jugoso interrogante porque, si nos quejamos de los supervisores de “confianza”….

Elegir a alguien de confianza para el grupo (pensemos en grupo) sería elegir a alguien del propio grupo, uno de los nuestros!!, sería genial, nos conoce, lo conocemos….

¿Así de simple? o mejor primero definimos confianza, o mejor los valores que debe contener alguien de nuestra confianza.

De mi confianza sería alguien:

maximo-gladiator

  • Que sepa liderar.
  • Que sepa salir de su área de confort.
  • Que tenga dotes de organización.
  • Que tenga visión.
  • Capacidad de motivar.
  • Que sepa comprender.
  • Vocación por el esfuerzo.
  • Competencias en gestión.
  • Que me defienda en la dirección.
  • Que me defienda ante otros estamentos.
  • Que sea mi interlocutor.
  • Que me escuche (aunque no significa que siempre me tenga que hacer caso).
  • Que me respete.

Estos son algunos valores que debería poseer alguien de mi confianza, independientemente que sea mi “amigo” o no, y si lo es mejor que mejor, porque el círculo de la confianza se cerraría.

 

Y ¿si elegimos a una buena enfermera?

Buena pregunta, elijamos  a la del turno fijo de tardes;  es una enfermera genial, atenta con los pacientes cuando ingresan, nos deja todas las tensiones y electros tomados, hace las curas sin dejar ninguna para el turno de noche, le coge las vías a todos los pacientes que van a quirófano al día siguiente, controla de planes de cuidadosgaviotas-con-dd, es simpática, me da parte de mi medicación cuando estoy de turno con ella…. AHH! y es de las del hospital, de las de toda la vida.

¿qué hacemos, la elegimos?

Nosotros no, nosotros la pondríamos en nuestro turno…. pero nada más.

¿Elegimos alguien con carácter?

Sí, que sepa imponerse a esa auxiliar que está a todas horas intentando meterse en lo nuestro, sí, y que le pare los pies a la “listilla” del turno de mañana, sí, y que se enfrente a los médicos cuando vengan a pasar visita a la hora del café…

Nosotros tampoco la elegiríamos…. ¿qué pasa de todo lo demás? ¿y si es demasiado polémico?

¿Y alguien con poco carácter?, justo por lo contrario, tampoco lo elegiríamos.

Vayamos entonces a buscar candidato y hacemos entrevistas, hacemos una convocatoria, publicamos la convocatoria, la difundimos… y de entre los candidatos elegimos uno:

¿Qué le pedimos al candidato?

Nosotros, lo mismo que al de confianza….

¿Y si no se presenta nadie con ese perfil? ¿Qué haríais/haríamos?:

Buscaríamos en la organización alguien con ese perfil y trataríamos de convencerlo para que aceptara.

Conclusión, al final imageselegiríamos alguien de nuestra confianza, si pensamos en los valores que hemos enunciado, es posible que veáis delante de vosotros a algunas personas ( nosotros vemos la nuestra) es conocido nuestro, no amigo directo pero sí que tenemos cierta relación con él, y confiamos en que si lo elegimos no nos defraudará.

Detrás de este tono desenfadado, que hemos utilizado para la entrada de esta semana, hay cosas bastante, bastante más serias y de calado.

Elegir un mando intermedio, elegir un director/a de enfermería, subdirector/a….  no es tan fácil, es una cuadratura compleja de competencias, formación y experiencia.

Si no  basta mirar a la prensa de las últimas semanas.

En nuestra opinión, el buen gestor, el buen mando intermedio, saldría  de un proceso de selección donde todos tuviesen las mismas oportunidades, pero cuidado, animaríamos a algunas personas a participar y que supiésemos que tienen esas competencias…. si viene alguien mejor….bienvenido…. si no, ya tendría el candidato perfecto asegurado.

Y todo con un mínimo de rigor.

GESTION DE ENFERMERIA

22 Comments
  • aurea

    Aunque sea con retraso.
    Una de las peores formas de gestión es el resultado de la desidia de los mandos intermedios que se sienten “obligados” a aceptar un cargo y un sueldo implícito, pero no asumen la responsabilidad de las tareas y toma de decisiones que conlleva.
    Suelen estar ahí “porque no quiere nadie” y su vision\mision es ” esto es un rollo”.
    Conocéis alguno?

    Marzo 5 at 13:01 Responder
  • Santiago Corral

    Estimado Alberto:

    Creo que muchas dificultades que surgen en la labor de un cargo intermedio es, no estar clarificados para los profesionales de enfermería cuales son las líneas de trabajo de la empresa/servicio de salud ( y menos la propia dirección de esta).

    Sí…. que sí existen planes de salud, protocolos, procedimientos, … pero en multitud de ocasiones, las directrices van cambiando a lo largo del tiempo (además en un plazo corto), produciéndose en algunas de ellas un carácter contradictorio.

    Creo que un valor importante a tener en cuenta es la aplicación correcta del Contrato Programa del Centro Sanitario/Unidad/Servicio. Si sabes las reglas de ante mano, las dificultades (y resposabilidades) son asumidas y aceptadas.

    Por lo tanto, en mi opinión, no tan solo son cualidades personales las que debe tener un cargo intermedio a la hora de ser elegido, sino existir previamente planes de accion bien delimitadas y detalladas, con pleno conocimiento de los profesionales, y por supuesto, factibles y reales.

    Enhorabuena tu artículo.

    Saludicos

    Santiago Corral

    Febrero 21 at 20:13 Responder
  • Pedro Jaen

    Tema muy interesante os felicito

    La primera pregunta que yo me haría es, se realmente lo que es un supervisor/a (no lo que yo quiero…) sino lo que puede realizar en esa nueva tarea ya que muchas veces el papel escrito no es lo que puede hacer en realidad.

    La segunda pregunta que yo me haría es, cómo organización somos lo suficiente maduros para entender que en muchos momentos sus decisiones pueden no gustarnos.

    La tercera pregunta que yo me haría es, somos conscientes que nos podemos equivocar en la elección por todo lo anteriormente dicho… y ser capaces de admitirlo sin la celebre frase “se le ha subido el cargo al cabeza y ahora es empresa”

    Febrero 19 at 12:54 Responder
  • Rafael

    Estimado Alberto, no es nueva mi postura ante este tema, y creo que ya conoces lo que pienso. No obstante reitero que por desgracia la OBEDIENCIA DEBIDA es el criterio de elección. Alguien que no de problemas y obedezca ciega y fielmente las disposiciones de la dirección aún cuando esas disposiciones contravengan los intereses del servicio.
    El supervisor se convierte en una extensión más de la dirección, sin tener en cuenta que tiene que ser herramienta básica para que el personal se identifique con el servicio. Desde mi punto de vista el supervisor tiene que motivar al personal para que se identifique con el proyecto, se identifique con el servicio. Jerarquía horizontal en definitiva.
    Muy buen artículo.
    Enhorabuena. Un saludo.

    Febrero 19 at 10:17 Responder
  • Juan Sánchez (@tioton46)

    No es tan facil la elección, ya que no hay tantos candidatos que quieran salir de su area de confort. Pero,creo que una buena formula es buscar a una buena enfermera lider en gestionar cuidados y con habilidades en getionar peronas y buena comunicativa. Que le guste y disfrute con el logro del equipo y que siempre este pero que no e tone. Buscar ee candidato y en la convocatoria se presenta alguien que no encontraste previamente pero que tiene esas competencias pues no tengas miedo en elegirla. El hecho de presentare ya muestra ganas y motivación. CReer en uno mismo bien merece una oportunidad.
    Dificil eleccion. Felicidades por el debate

    Febrero 18 at 23:50 Responder
  • andonicarrion

    Hola Alberto (y Silvia),

    Un tema interesante el que planteas aunque no deja de un planteamiento utópico. Ojalá se cumplieran muchas cosas de las que comentas pero, tristemente, generalmente se valora más el compromiso (entendido como lealtad hacia el que designa) que como compromiso (entendido como orientación hacia los resultados del grupo y la organización). Posiblemente sea una mezcla de nuestro carácter latino (que nos lleva al abismo de la mediocridad del Principio de Peter y que tan bien describe Joan Carles en su ultimo post http://medicablogs.diariomedico.com/tates/2014/02/11/no-me-gusta-mi-jefe-porque-se-rodea-de-mediocridad/) y de la pésimo traducción hecha en algunos textos de los términos engagement y commitment.

    Como le he dicho a Salva en su blog… queda mucho pero estamos en el camino ;))
    Un abrazo.

    Febrero 18 at 20:09 Responder
  • gmail

    A lo mejor no necesitáis supervisora, ¿realmente sirve para algo?

    Febrero 18 at 10:44 Responder
  • EnferEvidente

    Alberto… creo que la entrada puede dar lugar a confusión pues muchas enfermeras piensan que la supervisora debería ser un cargo de “su” elección… es decir “por votación de la unidad”…. y tú hablas de elegir en base a criterios desde dentro de un equipo y aprovechas la coyuntura para desgranar algunos de los elementos que habrían de conformar al compañero adecuado.

    Y tampoco es moco de pavo dejar caer que dentro de un equipo se tenga algo de diálogo sobre el tema… cuando en nuestro entorno hay tantas “voces autorizadas externas” a la hora de ‘nombrar’ mandos intermedios.

    Febrero 18 at 07:04 Responder
  • Jose

    Que sepa liderar.
    Que sepa salir de su área de confort.
    Que tenga dotes de organización.
    Que tenga visión.
    Capacidad de motivar.
    Que sepa comprender.
    Vocación por el esfuerzo.
    Competencias en gestión.
    Que me defienda en la dirección.
    Que me defienda ante otros estamentos.
    Que sea mi interlocutor.
    Que me escuche (aunque no significa que siempre me tenga que hacer caso).
    Que me respete.

    Para todas estas cualidades anteriormente nombradas, la persona nace o se hace?
    Es posible para un supervisor defender al enfermero/a ante la dirección y a la vez defender a la dirección ante la enfermería?
    Elegir por votación al supervisor, no me parece mala elección.
    Crear un perfil entre todos tambien puede ser bueno.
    Pero empezar a pedir candidatos en gestión me parece la mejor opción.
    Cuantos supervisores están formados en gestión?

    Febrero 18 at 00:39 Responder
    • Laura

      ¿Cuántos supervisores están formados en gestión? Podemos ampliar la pregunta, con toda confianza: ¿Y cuántos/as directores/as están formados en gestión?
      La elección no es una tarea fácil. Cuando leo esos listados que habéis preparado, con cualidades, me da la sensación de que hacéis la lista de la compra para la cena de navidad. No existe alguien así. La elección por tanto, se limita a elegir alguien que destaque en el aspecto que pretendes resaltar, y que no peque demasiado en los demás.
      Por otra parte, se ha planteado también el aspecto de la votación “popular” No puedo estar más en desacuerdo. La supervisora forma parte de la organización, y como tal tiene responsabilidad en el logro de objetivos; exactamente igual que el resto del personal, pero en un grado mayor que las enfermeras de las unidades, al tener mayor responsabilidad. Si se eligiera por votación, tendríamos a las unidades de enfermería al mando de valientes líderes sindicales. ¿Supone eso que se alinearían con los objetivos de la organización, o sus intereses van por otro camino? Interesante cuestión: ya lidiamos ahora con directores/as sin formación en gestión, y para facilitar las cosas, les ponemos supervisores/as con un perfil predominantemente sindical; bonito cóctel.
      Un saludo

      Marzo 2 at 23:28 Responder

Tu opininión completa este artículo

A %d blogueros les gusta esto: