En muchas ocasiones realizamos afirmaciones relativas a las distintas formas que tenemos para realizar algo, con buenos resultados y de formas diferentes. Por tanto, debemos partir de la definición de las actividades que se llevarán a cabo durante el desarrollo del plan.



Para determinar la metodología que vamos a seguir debemos considerar:


Los recursos de los que disponemos. En función de estos dependerá el nivel de desarrollo y alcance del plan estratégico.


Voluntad para desarrollar el plan. El apoyo de las distintas partes de la organización va a contribuir en buena manera al éxito del plan. Sin el apoyo de la alta dirección, por ejemplo, la aplicabilidad del plan será más difícil.


Margen de tiempo. En pocas ocasiones se dispone de un tiempo ilimitado. Lo habitual es que dispongamos de un tiempo limitado y de unos plazos para reportar resultados. Por ello, a la hora de seleccionar la metodología debemos tener en cuenta este tiempo del que disponemos para la elaboración, realización, ejecución y control y evaluación del plan.


Objetivos a alcanzar. En consonancia con las expectativas del plan se establecen los objetivos, haciendo énfasis en los plazos y en las distintas etapas de las que se compone el plan. Todo plan debe partir de objetivos menores y siguiendo el proceso metodológico se van desarrollando objetivos generales más amplios que abordan el plan.


La participación


Uno de los mayores problemas a la hora de desarrollar un plan en cualquiera de nuestras unidades u organizaciones es la falta de contemplación del plan por parte de las personas afectadas por el plan. Para tratar de garantizar el éxito del plan, debemos involucrar a todos los miembros del equipo, es más debemos tratar de involucrar a la organización al completo fundamentalmente, haciendo énfasis en la importancia de la consecución de los objetivos para toda la organización.



Cronograma de ejecución


Todo plan debe contar con un cronograma de trabajo determinado en el que estén ordenadas todas las actividades a realizar en el plan, con su tiempo y momento para ser ejecutadas, por ello:


  • Debemos saber qué queremos conseguir con cada actividad.
  • Qué pasos debemos cubrir para terminar la actividad.
  • Conocer si se necesitan pasos adicionales.
  • Priorización de cada una de las actividades.
  • La agenda de actividad de todo el proceso en conjunto y de manera individual.
  • Identificar las distintas responsabilidades en cada uno de los pasos de la actividad.
  • Conocer los pasos a realizar por día, hora o espacio de tiempo.
  • Comunicación activa entre todos los miembros del equipo.


Por último, debemos ser conscientes de que todos los miembros del equipo deben estar involucrados en la ejecución de cada una de las actividades.