Las instituciones sanitarias y todos los que trabajamos en ellas, sea el puesto que sea que ocupemos, tenemos una serie de responsabilidades, unas que son comunes a todos y otras que son individuales, ante las cuales tenemos que responder ya sea de una manera u otra.

Los gestores que rigen los hospitales están obligados como dirección  y líderes a desarrollar y difundir una filosofía de trabajo apoyada en tres ángulos o vértices.

La primera es generar una cultura sobre el conocimiento, trabajar el conocimiento de cada uno de los miembros de la organización. Si bien podemos entender que las «hard skills» deben ser desarrolladas a nivel individual, no es menos cierto que a nivel empresa los directivos tienen su responsabilidad, haciendo que sus integrantes, sobre todo si ocupan determinados puestos de dirección y que desarrollarán competencias no incluidas en su formación clásica, inciten a éstos a desarrollar estas hard skills que les hagan ampliar su conocimiento.

En las áreas gestoras hay que trabajar en la adquisición de conocimientos en finanzas, recursos humanos, marketing, producción y tecnología, de manera que nos hagamos poseedores de un amplio banco de conocimientos.

Queremos remarcar el campo de la producción, olvidado muchas veces fruto de la confusión de pensar que no somos una empresa productiva; sí lo somos, si bien no somos una empresa manufacturera, sí somos una empresa de servicios que generamos y producimos un servicio, el cuidado de la salud, quizá el producto más valioso ante el que nos podemos encontrar.

Esto nos obliga a desarrollar mecanismos más eficientes de generar nuestro «producto», por supuesto sin olvidar la calidad del mismo, aunque de eso no vamos a hablar ahora ya que sería extenderse en cargas de trabajo, mediciones, y no es el propósito en este momento discutir la adecuación de nuestras plantillas a los estándares de calidad.

El segundo ángulo vértice de la filosofía de trabajo sería el desarrollo de trabajar desde la «acción», desde el movimiento, desde «el hacer»; nos referimos a poequilibrio del conocimientoner en práctica todo el banco de conocimientos que poseen como capital intelectual nuestros hospitales. Si se pone en marcha el capital intelectual del que disponemos y si éste se pone en marcha en beneficio de la institución es la mejor estrategia que se puede implementar, de hecho la mejor estrategia de una institución empresarial del estilo de la nuestra es desarrollar «el hacer» de sus miembros, que éstos sean capaces de desarrollar su potencial, sus innovaciones, el design thinking individual y grupal de cada área o servicio, y que éste sea aplicado e integrado en la propia estrategia empresarial.

Nuestras instituciones deben dejar fluir este torrente, no poniendo trabas a todos aquellos que están dispuestos a «hacer», dejándolos a un lado por el miedo a que propongan cambios disruptivos en la organización.

Para ello debemos crear espacios, para que los profesionales expliquen sus ideas, sus innovaciones, mediante presentaciones públicas en la propia empresa para que así de esta forma fluya el conocimiento y se produzca el feedback que permita la mejora o el final del desarrollo de la idea. Proponiendo ensayos prácticos sobre el terreno (no nos referimos a ensayos clínicos, eso es otra materia ajena a este artículo) que nos permitirá evaluar la validez y viabilidad. Generando bussiness games aplicados a nuestro campo de actividad y que los avances tecnológicos nos permiten desarrollar en estos momentos.

El tercer vértice que nuestras instituciones deben implementar en su filosofía de trabajo son las personas; de acuerdo están los directores de Recursos Humanos de las empresas más importantes a nivel mundial, que  el mejor y más valioso capital que poseen las empresas son las personas. Por tanto, si las enfermeras son el capital más valioso del que disponen los gerentes de la enfermería y los gerentes de nuestros hospitales, invirtamos en ellas, en las personas, en su identidad y en los valores profesionales que poseen, proyectémoslos e integrémoslos en la estrategia empresarial.

Las personas son las que contienen las softskills (valores, talento, iniciativa…) de nuestras empresas, de nuestros hospitales, por lo que los rectores deben fomentar el desarrollo de sus capacidades de liderazgo, su creatividad, su capacidad para innovar, para trabajar en equipo y desarrollar de forma práctica sus valores.

ALBERTO GONZALEZ