Delegar es uno de los principales aprendizajes que debe realizar una gestora enfermera que accede a un nuevo puesto y se ve sobrepasada por sus nuevas responsabilidades.

Aunque esto puede darse en otros contextos, para el inicio de nuevas tareas cobra un especial interés. Ya que, durante la transición a los nuevos puestos es cuando se descubre que las competencias y habilidades que servían a una enfermera asistencial, no sirven para la gestora enfermera de cualquiera de los niveles.

Delegar según T.L.Brown es un proceso mediante el cual se reasigna una tarea específica a una persona que se compromete en su realización aun cuando no es propia del puesto que ocupa.

Sin embargo, y a pesar de lo que pueda parecer, delegar no es sencillo, ya que necesita de un proceso que garantice que la personas que llevarán a cabo la tarea, la realizarán bajo unos parámetros de calidad adecuados y en un tiempo igualmente adecuado.

Los signos que denotan que una gestora enfermera debe delegar responsabilidades se manifiestan a través de:

  • El cansancio o agotamiento por el intento de finalizar todas las tareas y que en parte de los casos terminan en la comisión de errores.
  • Falta de capacidad de cambiar de tema o actividad sin haber olvidado la anterior. Este hecho, hace que todo tenga un inadecuado continuum que termina en que alguna de las tareas contiene elementos que no le corresponden afectando al resultado final.
  • Cuando a pesar del cansancio y el estrés, la posición que se mantiene es la relativa a no poder delegar debido a la complejidad de la tarea.
  • Experiencias pasadas. A menudo, las personas dejamos de delegar basándonos en malas experiencias del pasado en el que se produjo una falta de cumplimiento o un cumplimiento erróneo o con falta de fidelidad a la tarea originalmente encomendada.

Por otra parte, debemos reconocer una serie de pasos a la hora de delegar una tarea:

Primero. Los pasos para la toma de decisiones tienen que estar bien definidos e igualmente sucede con los límites de hasta donde tienen autonomía las personas y hasta donde la persona que delega va a intervenir.

Segundo. Se deben explicar claramente los objetivos de la tarea y los motivos por los que la tarea es delegada así como, el motivo por el que se delega en una persona concreta.

Tercero. Conocer las impresiones que la delegación de la tarea produce en el resto de las personas implicadas.

Cuarto. Explicar los tiempos, pasos y objetivos al igual que, los límites de error de la tarea.

Quinto. Conocer en que medida, la persona en la que se delega ha comprendido que se espera de ella.

Sexto. Establecer los momentos en los que se debe informar acerca del momento en el que se encuentra la tarea.

Séptimo. Por último y antes de dar el acto de delegación por concluido, se debe comprobar nuevamente que todos los puntos de la tarea delegada han sido comprendidos.