Disruptivos en las organizaciones sanitarias

Debiéramos dedicarnos
a desprender gran parte de lo aprendido
y a aprender lo que no
se nos ha ensañado
Ronald Laing.

Muchos son los foros, en los que se hace insistencia de la necesidad de tener pensamientos disruptivos. La insistencia en ello se basa en la idea de cambio y en las características de esta nueva era económica y social que estamos viviendo. La flexibilidad y la adaptación son dos características que se nos piden a las personas de forma implícita o explícita.
Esta es una idea que pudiéramos dar por cierta y comúnmente aceptada. Todos los que trabajamos en las organizaciones sanitarias, nos vemos inmersos en el mismo contexto de cambio, de necesidad de adaptación y transformación. Bajo la óptica acerca de que nuestros pacientes no son los mismos, justificamos la necesidad de cambiar y adaptarnos de forma flexible a estos cambios. Engagement, empowerment son dos términos que se repiten diariamente como fórmulas del cambio, como claves del cambio. En casi todos los contextos se habla del empoderamiento de los pacientes, de la necesidad de hacer que los pacientes tomen el control de sus vidas y sus procesos de enfermedad.

La realidad

giant-clipPero hay una pregunta que sobrevuela entre nosotros, ¿ De verdad queremos cambios?, ¿de verdad queremos pensamientos disruptivos?, ¿De verdad queremos transformar nuestra acomodada realidad profesional?
Antes de hacer mayores juicios de valor, debemos mirar a nuestro alrededor, ¿Hay personas, enfermeros, médicos con pensamientos disruptivos, con ideas de cambio, con espíritu de transformación?, si esta pregunta la contestamos de forma afirmativa, conviene hacernos una segunda pregunta ¿Que piensas de estas personas? Es frecuente ver que estas personas producen una incomodidad en sus entornos laborales. Es inevitable sentirnos así, si una de estas ovejas negras está en nuestro equipo de trabajo o en nuestra organización. Tendemos a generar una especie de marginación en torno a estas personas porque amenazan nuestras cómodas y reconfortantes realidades.
Cambiar, adoptar un cambio supone un proceso de adopción de una nueva forma de pensamiento, comportamiento y relación. Cambiar no es fácil y más si no forma parte del ADN de la organización en la que te encuentras.
Si en tu entorno escuchas frases del tipo “Cuando los pacientes tomaron decisiones”, todo porque un paciente quería conocer más datos sobre su patología y tratamiento, poco pensamiento tenemos puesto en el empowerment y en el engagement. Y mayor problema para el entorno, si actúas conforme a la voluntad de este paciente.
A todos nos encanta hablar de cambio, de cambiar cosas, de que mejoren las cosas siempre y cuando no altere mi confortabilidad. Imagínate que en tu rutina de trabajo tienes que incluir, un proceso u actividad nueva, pongamos por ejemplo una agenda de pacientes que viene a sustituir los modos manuales de transcripción, formulación y actualización de historias clínicas y de enfermería, de comunicación y petición de exploraciones. Pronto surgirán voces contrarias abanderando los procesos manuales y sus virtudes.
¿Que no lo ves? piensa una persona que te pida algo ( un recurso material que exista en tu hospital) si esto es algo que en tu entorno laboral no es frecuente y aunque te llenen de razones, alzarás la voz diciendo “el agua y jabón de toda la vida mejor”.

El camino

Ser disruptivo, supone en la mayor parte de las ocasiones caminar en una dirección 180º diferente a la de los demás. El4580632362_0c0f881aec_b problema no está en la apuesta de seguir una dirección diferente o hacer las cosas de un modo diferente. El problema para las organizaciones sanitarias, surge cuando no es un pensamiento, la disrupción, generalizado en toda la organización. La disrupción que nadie piense por esta afirmación que es llevar la contraria al mundo, la mayoría de las ocasiones, tan solo supone plantear o incorporar nuevas formulas, sistemas y procesos avalados por la evidencia.
Disrupción no es ni llevar la contraria, ni cambiar cosas por el mero hecho que nos encaprichemos de una “pantallita” que monitoriza a un paciente porque es algo “bueno” (bueno en el sentido de capricho y caro), disrupción en el ámbito sanitario, supone cambiar procesos de atención apoyados en la evidencia, en criterios de calidad y costoeficiencia,

¿De verdad quieres ser disruptivo? ¿de verdad quieres cambiar cosas? o ¿Tan solo quieres ser disruptivo para aquello que no te afecta a tí?
Hace un tiempo escribimos un artículo sobre las ovejas negras que es posible que debamos repasar. Es posible que las ovejas negras de la disrupción sean las que te hagan cambiar la mirada de la organización, hacia donde deben mirar.

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