La planificación de cualquier estrategia de marketing implica un correcto proceso de planificación, de otra forma se pondrá en riesgo el logro de los objetivos hacia los que nos dirigimos. El proceso de planificación de las estrategias de marketing debe estar alineadas con la misión y visión de la empresa. Competir en un sector económico, de producción de bienes o servicios conlleva prácticas a nivel estratégico y operativo. Esto nos conduce a que la satisfacción de un problema de salud se debe basar en un planteamiento integral de provisión de servicios que provean los resultados que exactamente esperan los pacientes.

Los procesos de marketing se basan en competir dentro de los distintos mercados por ocupar una posición dominante, ahora bien el sector sanitario considerado como bien público, no compite por una posición dominante en si misma, si no por conseguir los mejores resultados en salud.

La planificación de la estrategia de marketing conlleva un proceso de toma de decisiones que mantenga presentes todas las fuentes de información, grandes y pequeñas. Los objetivos en salud tienen múltiples perspectivas, lo que hace que ninguna de estas fuentes de información sea desechable. Y si no, basta con observar como ha sido la evolución de muchas empresas punteras en distintos sectores, que han desdeñado distintas partes de los procesos de recogida y análisis de información y, por consecuencia a ignorar cambios radicales que se han producido como la irrupción de las cámaras digitales, smarphones, etc.

Así pues, las bases para desarrollar una estrategia de marketing en el entorno sanitario consisten en:

Entender que estrategia, se dirigir a la organización sanitaria en el centro del sector, sirviendo de referente, y visión para el resto de las organizaciones en aspectos que van desde la investigación hasta los resultados en salud.

El análisis estratégico, debe centrarse tanto en el propio sector sanitario, como en los distintos sectores que se sitúan a su alrededor para comprender exactamente la dirección hacia la que la sociedad y el mundo en general se mueven.

Entender que la base de un plan ejecutivo parte de los resultados obtenidos en los análisis estratégicos.