Un conflicto se resuelve en base a intereses no a posiciones.

Las decisiones que se tomen para resolver un conflicto deben tener  criterios claros y objetivos.

La cultura del grupo vendrán a marcar la solución.

Los criterios deben establecerse independientemente la voluntad de las partes.

La presión ejercida por las partes en conflicto no debe condicionar la solución. Si es verdad, que eso puede generar tensión en alguna de las partes.

Si se ha realizado un buen análisis del problema, solemos encontrar distintos criterios válidos para resolver el problema.

Los criterios deben ser asumidos por todas las partes en conflicto o no.

Los criterios de elección basados en el azar de decisión no suelen funcionar.

Una de las responsabilidades de la gestora enfermera es generar un clima adecuado para que las partes se sientan cómodas y orientadas a la solución del conflicto.

Conocido el problema, se deben explicar criterios generales y poco a poco ir descendiendo a lo particular.

No conviene rechazar de manera rápida una posición. De forma tranquila debe ser explicada a través de los criterios.

Se debe valorar adecuadamente cada una de las posiciones y traducirlas a través de los criterios adecuados.

La ausencia de barreras mentales suele beneficiar el establecimiento de buenos criterios.

La gestora enfermera debe escuchar y entender de manera adecuada antes de tomar una decisión.

Lo justo a la hora de resolver un conflicto no significa lo mismo para cada una de las partes, por lo que resulta conveniente actuar en base a criterios objetivos y conocidos.

Ceder a la presión nunca es una opción.