Gestionar a los miembros nocivos de los equipos

DubaiEn todo equipo de trabajo que se precie existen miembros con los que resulta complicado trabajar.

Al decir esto, no nos referimos a las personas que rebaten y que dan alternativas contrarias a nuestro pensamiento personal o al pensamiento general del resto del grupo de trabajo.

Trabajar en equipo no significa que siempre deba existir un consenso generalizado y que todas las decisiones que se toman deban ser compartidas, sabiendo que no compartir una decisión puede generar la disputa, pero entre miembros “no nocivos “, no se generará ningún tipo de problema.

Un miembro nocivo diríamos que:

Es aquel que genera graves dificultades para la dinámica general del grupo, esparcen rumores, sabotean decisiones, favorecen la riña y la disputa.

Bajo estas premisas queremos referirnos a la gestión de todos esos miembros de nuestros equipos de trabajo que se convierten en “nocivos” por sus comportamientos, actos y actitud.

Si tuviéramos que definir el perfil general de este tipo de miembros nocivos tendríamos que hablar de:

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Mala conducta: no solo referida a la falta de observación de las normas o de la propia actividad del grupo, además este tipo de miembro del equipo se encarga de “ensuciar” la propia actividad de algunos o de todos los miembros del grupo frente a otros ya sean miembros del mismo grupo de trabajo o de otros.

Descontentos, siempre enfadados, siempre disconformes con sus labores y funciones, con la organización general del grupo y de la institución.

NO responsabilidades, siempre contrarios a asumir responsabilidades, asumir aquellas responsabilidades que le son delegadas incluso si estas no harían más que resaltar sus propias cualidades, por el mero  hecho de mantenerse en permanente oposición.

Falta de desempeño, habitualmente carecen de sentido del esfuerzo por el normal desempeño, mientras una mayoría realizan sus tareas y funciones con o más o menos dificultades, este tipo de persona nociva preferirá escudarse en excusas variadas para no hacerlo y tratar de entorpecer el trabajo del resto, incomodando, entorpeciendo o simplemente con una actitud pasiva que tratará de contagiar.

Ego,  éste habitualmente por encima de la propia capacidad, pero este ego les lleva a engrandecer sus cualidades negativas como algo positivo que les sitúa  por encima del resto de los miembros y por tanto se negarán a actuar alineados con estos.

Problemáticos, más que logros y aportes a la dinámica de trabajo y funcionamiento del grupo, nos traen problemas continuamente.

Falta de autocrítica, característica necesaria que nos facilita asumir y reconducir los propios errores o en ausencia de error,blog-niños-playa reconducir el camino en beneficio del grupo en general.

¿Y que hacemos con estos miembros de nuestros equipos?

Pues con honestidad, debemos reconocer que no tenemos la solución.

Tanto en el ámbito sanitario como en el de la enfermería como institución pública, la gestión de este problema es complicado y complejo, dado que cualquier tipo de decisión y solución a menudo se convierte en víctima de un complejo y rígido entramado que frecuentemente debilita el poder de solución y el margen de maniobra.

Los expertos, nos dirían que:

 

  • lo primero que debiéramos hacer todos los miembros del equipo es aprender a convivir con este tipo de personas y tratar de reconducir su rol.
  • Y después determinar las causas de esta actitud y la manera en la que repercute en el resto del grupo.

Los expertos, también  nos aconsejarían:

  • Evitar el conflicto.
  • Ceder y mano tendida.
  • Forzar la colaboración y el compromiso.

Pero “el nocivo” habitualmente conoce que es difícil que su comportamiento le traiga consecuencias negativas haga lo que haga dentro del grupo en el ámbito del Sistema Público de Salud, lo que le otorga una posición de superioridad negociadora a la hora de gestionar cualquier intento de solución, es más habitualmente aprovecharán cualquier resquicio para tratar de pasar de culpables a víctimas.

Por supuesto que la amenaza de una solución coercitiva no debe prevalecer, pero si que las administraciones públicas debieran replantear dos cosas:

  • Dotar de mayor margen de maniobra a los responsables de los grupos de trabajo.
  • Trabajar en la gestión por competencias y en el desempeño de éstas, de forma que la igualdad entre todos los miembros del equipo de trabajo (nocivos o no) se establece en la forma en las desempeñamos.

Los-3-mejores-oasis-del-desierto-1¿Os imagináis que nuestras organizaciones junta a todo este colectivo de “nocivos” y los constituye como grupo de trabajo?

 

Bonito ejercicio para otra entrada, igual hasta empezamos a darle luz a este problema.

El refuerzo positivo:

Sería posiblemente una buena solución, reforzar de forma positiva a todos aquellos miembros que contribuyen al logro y la mejora del grupo ya sea con medidas de incentivo económico como a través de otro tipo de incentivos no retributivos que realmente proporcione una diferenciación de nuestros comportamientos.

ALBERTO GONZALEZ

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