La enfermera que quería pensar. Del pensamiento a la planificación

La enfermera que quería pensar bien podría invitar a pensar que lo que vamos a hacer esta semana es escribir un cuento o una de esas historias unen las que al protagonista de la historia le sucede de todo tipo de tragedias antes de que suceda un final feliz.

La enfermera que queria pensar tampoco es una entrada fácil de redactar por las controversias que plantea el propio enfoque y reflexión desde el punto de vista   asistencial hasta el punto de vista gestor sin caer en populismo o palabras vacías.pensar

La enfermera que quería pensar tampoco pretende ser una crítica a todas esas voces que dicen que:

Ser enfermera es fácil porque no tienen que pensar a la hora de realizar cualquiera de las competencias propias de la profesión

Ni siquiera se propone criticar a todas las voces propias del colectivo que ven en:

el tiempo de pensar, de planificar, como algo lejano a la cama del paciente, siendo este el lugar que le pertenece a la enfermera.

En este blog y en los casi cuatro años de actividad hemos desarrollado un amplio compendio de lo que es a nuestro juicio el camino de la enfermera gestora, esto solo, da la idea de a que nos estamos refiriendo con el titulo de la entrada de esta semana.

Basta observar cualquier unidad asistencial de cualquier centro sanitario del Sistema Nacional de Salud  para comprobar que en cualquiera de estas unidades las enfermeras van y vienen a toda velocidad, realizando acciones de cuidado habitualmente programadas.

  • pensar 2La medicación de las 8.

  • La medicación de las 10.

  • Las pastillas del desayuno.

  • Las Glucemias de la comida

  • La cura de las escaras.

  • Registros, constantes……. controles, gráficas, escalas….

Todo de forma mecánica, a toda velocidad  porque el objetivo es llegar al final del turno “sin dejar nada al compañero que viene”, y lo que es peor sin sentir la necesidad de pararnos a pensar y analizar los datos que han sido recogidos porque…. lo primero es el paciente.

Mientras esto sucede,  desde los equipos de dirección se realizan planes, estrategias, programas de cuidados, de intervención, implementación, desarrollo, mejoras de la calidad…. que  desde el plano asistencial es visto y sentido con una desconexión total y absoluta y lo que es peor sentido como algo lejano, absurdo e inútil, percibido por una masa crítica enfermera como acciones de una élite dirigente  que ni recoge ni expresa las necesidades en el plano de la actividad asistencial.

Debemos de partir y contemplar de dos premisas básicas:

  • Es básico y fundamental que los equipos gestores de la enfermería desarrollen las actividades que enunciábamos en el párrafo anterior dado que constituyen el cuerpo de acción y desarrollo del trabajo enfermero.
  • Es básico y fundamental que los equipos de enfermería asistencial den continuidad a lo que se realiza por los equipos de dirección (dirección estratégica enfermera) y den continuidad con planes de continuidad asistencial (planificación operativa) que lleguen a cada uno de nuestros pacientes y usuarios.

Y dicho esto debemos considerar y reflexionar sobre lo que desde la enfermería asistencial se está haciendo, estamos haciendo, se está impulsando, estamos impulsando.

Debemos huir de la idea que planificar nuestra actividad nos aleja de nuestros pacientes. Debemos huir del pensamiento que dedicar tiempo a analizar  los datos que continuamente estamos recogiendo con nuestra actividad es una perdida de tiempo y que no beneficia a nuestros pacientes.

Boy on top of mountain enjoying the view

Lo que constituye una perdida de tiempo es recoger y recoger cantidades de datos como estamos haciendo ahora sin darle un sentido y una utilidad.

Si pensamos que los datos que recogemos son del paciente y que el fruto del análisis de estos datos nos va a permitir planificar nuevas acciones de cuidado para el paciente, es fácil llegar a la conclusión de que planificar no es una perdida de tiempo, dado que estas serán desarrolladas en base a las necesidades reales y expresadas por el paciente.

Y si esto es así también es fácil concluir que no es posible planificar sin un proceso de pensamiento, análisis e interpretación.

Llegados a este punto, tenemos que decir que la actual estructura organizativa de las unidades y equipos de enfermería no están diseñados ni estructurados para recoger, procesar y canalizar de forma operativa y real toda esta actividad.

Las unidades de enfermería en su estructura tradicionalmente, contemplan únicamente zonas de trabajo dirigidas a los aspectos más técnicos de la actividad de enfermería como es la administración de medicamentos.

Tradicionalmente se ha contemplado la importancia del resto de las acciones como secundarias, priorizando la actividad de los tratamientos médicos prescritos por esto como lo fundamental para el bienestar del paciente.

Para equipos de dirección imaginativos o mandos intermedios imaginativos y que crean en esta dirección es fácil (algunas veces no tanto) rediseñar la estructura de las unidades para dar cabida a espacios orientados en esta dirección, ( nosotros somos ejemplo de desarrollo de estructuras destinadas a este fin).

Lo que parece más complejo es la conformación de los equipos de enfermería.

Para empezar debiéramos romper de una vez por todas del pensamiento que la conformación de los equipos de enfermería debe ser calculado en base a una estructura cama por enfermera.

Debemos caminar a composiciones basadas en las cargas de cuidados por enfermera de forma que la actividad de cuidados se acerque a lo que es la realidad de la práctica asistencial.

Con estas vertientes de la misma montaña tenemos los argumentos para tener enfermeras que puedan:

Pensar.

Pensar, en los cuidados, en la planificación, en pacientes, en no ir corriendo a todas partes y que llegue el final de la jornada con esa sensación que todos en alguna ocasión hemos sentido de … no saber muy bien lo que hemos estado haciendo.

El final de una jornada debe ser pausado, como el comienzo y el desarrollo, teniendo control real de cada acción, de cada cuidado, aplicando estos con pausa, fruto de un análisis e interpretación de los datos.

De pensar

Cierto e innegable es, que actualmente las enfermeras, piensan, pensamos en cada una de las cosas que hacemos pero carecemos de la pausa suficiente que nos da el plus que necesitamos.

Cuando hablamos de estos temas, siempre utilizamos una metáfora muy automovilística…

…No llega antes el que más corre, si no el que cuando llega sabe exactamente, lo que tiene que hacer… y para esto es necesario poder pensar…. porque saber hacer, ya sabemos.

Correr en todas las ocasiones produce falta de oxigeno y fatiga… cuando nos falta oxigeno y estamos fatigados la linea de pensamiento es mucho peor ¿ O no?

Las areas de pensar, el tiempo de pensar no nos aleja del paciente… Todo lo contrario.

Si lo primero es el paciente, si lo primero es cuidar al paciente no hay más alternativa que hacer lo que debemos hacer…. pensando y planificando lo que hacemos.

No nos gratifica en exceso que todos los días alguno de nuestros pacientes nos diga…. “No paráis ni un solo momento”, preferimos que ensalcen la calidad de los cuidados que hemos planificado para ellos.

Gestión de Enfermería

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