Los conflictos son una parte inherente a cualquiera de las relaciones humanas del mismo modo que inevitablemente se relacionan con la política y el poder dentro de cualquier estructura organizacional. Puede suponer distintas motivaciones a las personas que entran en conflicto, que van desde intereses personales relacionados con sentirse ganador y poderoso hasta suponer incentivos a la creatividad.

Thomas (1976) afirmó que el conflicto se produce cuando una persona percibe que otra interrumpe o intenta interrumpir sus intereses, objetivos o deseos.

Las disputas entre personas o grupos han supuesto una constante a lo largo del tiempo, determinando periodos convulsos que no necesariamente tienen que ser relacionados con situaciones absolutamente negativas. Así, podemos considerar que en muchas ocasiones los desacuerdos   forman parte de la rutina de la vida en sociedad. Muchas personas consideran que el conflicto es una confrontación que hay que ganar o una situación que hay que evitar. Las personas que frecuentemente entran en conflicto son tachadas como personas agresivas e inflexibles, del mismo modo que al enfrentarse a estas personas o a distintas situaciones potencialmente conflictivas, se sienten angustiadas deseando evitarlas. Por el contrario, el conflicto puede ser visto como intentos o propuestas de cambio, sabiendo que todo cambio lleva consigo la resistencia a él y por tanto, situaciones de conflicto que hay que abordar y solucionar en el contexto de organizaciones vivas y en permanente cambio, como deben ser vistas las organizaciones sanitarias en las que la gestora enfermera desempeña sus funciones.

A la hora de abordar el conflicto debemos hacerlo contemplando el funcionamiento de las organizaciones de forma global y como un modo de establecer relaciones sociales. De ahí que debamos contemplar dos teorías a la hora de tratar de entender el origen del conflicto.

Por un lado, están las teorías consensualistas, que dirían que las organizaciones, entre las que se encuentran las sanitarias, tratan de compensar y equilibrar las fuerzas entre los distintos miembros de la organización y su funcionamiento. Así, el conflicto obedece a una situación anómala que sucede por la alteración del status quo establecido.

contradicciones, objetivos e intereses contrapuestos, como fuente de confrontación de las distintas visiones e intereses.

Por otro lado, se encuentran las teorías conflictivistas que definen las relaciones entre las personas dentro de contradicciones, objetivos e intereses contrapuestos, lo cuál es fuente de confrontación de las distintas visiones e intereses. Es por ello, que los seguidores de estas teorías afirmarían que el conflicto es inherente a las relaciones entre las distintas personas y colectivos.