LA SALUD DE NUESTRO SISTEMA SANITARIO

La pasada semana se publicó el Barómetro Sanitario del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas).

Algunos medios de comunicación de nuestro país se han hecho eco de sus resultados, centrando su atención en diferentes aspectos en base a lo publicado. Conviene que como usuarios del sistema y a la vez trabajadores del mismo, analicemos con algo más de detalle estos resultados, que nos servirán además para extrapolar a nuestro entorno más cercano y ayudarnos así a la reflexión y la toma de conciencia de nuestros aciertos y desaciertos en lo que se refiere a atención sanitaria.

Una de las primeras conclusiones a las que podemos llegar tras leer el informe es que nuestras instituciones sanitarias funcionan bien y la población se muestra, en general, satisfecha por  la atención que recibe, aunque también es cierto que existe un porcentaje de usuarios que consideran necesario la introducción de mejoras en el uso de recursos y gestión de los mismos.

Entre las mejoras que la población contempla como imprescindibles está el control sobre el abuso y la mala utilización de los recursos sanitarios, que se produce con cierta frecuencia, y así mayoritariamente se considera  necesario el desarrollo de campañas informativas acerca de la correcta utilización de los servicios sanitarios, así como la racionalización en el uso y dispensación de medicamentos, con medidas como la implantación de dosis únicas, por ejemplo.

La sociedad española valora altamente los medios técnicos y tecnológicos que posee el Sistema Nacional de Salud; así mismo valora positivamente la capacitación de los profesionales médicos y enfermeros que en ellos trabajan, dando una valoración cuarenta puntos superior a los de las instituciones privadas. Esto significa que los españoles preferimos el sistema público, aunque el talón de Aquiles de nuestras instituciones está en la demora en la atención en las consultas médicas especializadas, sin que por ello exista valoración negativa sobre la atención profesional en estas consultas, desde el tiempo de espera para  el acto médico y de enfermería así como los tiempos médicos  y de enfermería in situ, además de la valoración positiva dada a los consejos de salud que los profesionales dispensan a los usuarios.

Por otra parte la población se encuentra   muy satisfecha con la distribución de los centros de salud, su cercanía, los tiempos de atención, la facilidad con la que ésta se produce y los resultados obtenidos en cuanto a la atención médica y de enfermería.

En lo que se refiere  los servicios de urgencias la satisfacción es elevada, aunque a la vista de que más del 75% de la población acude directamente a este servicio, vale la pena considerar si no sería necesaria una correcta información a los usuarios acerca del uso de este servicio.

En cuanto a la satisfacción de la atención de los hospitales más del 80% se encuentran satisfechos o muy satisfechos, siendo la atención acorde a sus expectativas previas.

La respuesta es, en líneas generales, buena cuando se les pregunta sobre el trato recibido por los profesionales de enfermería y medicina, expresando la necesidad de que los éstos mejoren en la transmisión de información dada al paciente, tanto a nivel  médico como la que se refiere a la correcta difusión de las medidas y leyes adoptadas en el ámbito sanitario.

GRUPOEl barómetro es anterior a la ley del medicamento de reciente implantación, pero es llamativo que la mitad de la población reconoce tener envases de medicamentos en sus domicilios que  no fueron utilizados al completo y fueron comprados “para que no falten”.

Desde este artículo no queremos simplemente difundir unos resultados  de una encuesta, que también, sino que además queremos expresar un sentimiento, que no es otro que el de la satisfacción de los usuarios que acuden al SNS. Y esto con el objeto de reflexionar sobre lo que se hace bien y lo que no, desde la óptica del usuario, que al final es el que tiene la última palabra. Y también queremos desde aquí desterrar la idea de que este alto nivel de satisfacción con el sistema es obra de un colectivo en concreto u otro, como hemos leído en determinados foros, pues está claro que el mérito reside en el trabajo y en el esfuerzo diario de todos los profesionales en su conjunto, que trabajamos cada día en estrecha relación con el usuario, y en multitud de niveles de atención (hospitalización, promoción y prevención de la salud a través de programas de atención, medicina y enfermería en atención primaria, etc…)

Ahora bien, como profesionales de la salud no debemos conformarnos con ” la palmadita en el hombro”, pues a largo plazo podemos caer en el error de la complacencia profesional, sino que debemos interpretar correctamente lo que la población piensa y opina, para canalizar esta información y utilizarla como herramienta de mejora; mejorar nuestros tiempos y nuestra forma de comunicarnos con el cliente/usuario, dedicar más tiempo a explicar lo que sucede con la salud de nuestros pacientes porque así lo expresan, y además, como trabajadores del sistema, debemos recapacitar acerca del sentimiento de colectivo y unidad, trabajando en pos de una mayor cohesión y sentido de pertenencia que nos permita  caminar en este futuro incierto, sintiéndonos parte de nuestras instituciones y responsables en gran medida de lo que en ellas sucede.

Nuestro Sistema Nacional de Salud goza de una buena reputación, está en general bien valorado y existen diversos aspectos susceptibles de ser mejorados.

Nuestro país posee un tesoro nacional en el SNS, y como tal debemos mantenerlo y potenciarlo, y en estos tiempos de crisis, cuando se oyen voces sobre la inviabilidad del mismo, quizá tenemos que centrarnos en aspectos como la financiación o la racionalización de sus recursos. Ya en tiempos anteriores a esta incertidumbre en la que nos encontramos numerosos informes económicos y financieros advertían sobre la necesidad de cambiar el rumbo de las fuentes de financiación, aunque esto no sea necesariamente sinónimo de inviabilidad.

Como conclusión, nos quedamos con la idea de que poseemos un buen sistema sanitario, que debe reconducir el rumbo en determinados aspectos, y eso nos corresponde a todos, tanto a los profesionales como a los usuarios del sistema, y sobre todo a los políticos que toman las decisiones estratégicas que delimitan nuestro futuro.

 

CIS

 

http://www.msc.es/estadEstudios/estadisticas/docs/BS_2011_total_marginales.pdf

 

 

 

ALBERTO GONZALEZ

 

 

 

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