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Hay ocasiones en las que es imposible escapar de la tentación de escribir un artículo de opinión/editorial, como esta semana.

La clave de esta semana es debida al Colegio de Enfermería de Valladolid, la Organización Colegial de Enfermería de Castilla y León y como culpables el streaming de su @forometis (#forometis) celebrado recientemente y los tuits de @clickidie (al cual doy las gracias)

Todo ello hace que esta semana queramos nuevamente hablar de las UGC.

No se por qué cada vez que quiero hablar de las UGC me entra un tremendo escalofrío y por qué me acuerdo de feriantes, vendedores de humo, trileros, espíritus del mas allá y otras castas y sus múltiples intereses.

Quizás sea porque me aterra la idea de convertirme en uno de ellos.

Por ello trataremos de expresarnos con el mayor rigor y sensatez posible.

 

Uno de estos y por otra parte fantásticos intervinientes en el foro se planteaba la cuestión acerca de si una enfermera sería capaz de dirigir una determinada (la que sea realmente da igual) Unidad de Gestión Clínica.

Y yo me pregunto ¿y por qué no vamos a ser capaces?

Bien es verdad, que resulta “cansino” vivir en la permanente reivindicación de las capacidades de las enfermeras que no dejan más que entrever antiguos complejos de los que por suerte y en una mayoría estamos todos bien lejos.

En ocasiones, parece que vivimos permanentemente demostrando a los demás y a nosotros mismos, y no digo que esto no sea necesario entre profesionales en continuo aprendizaje y crecimiento profesional, aunque es posible que esto denote la necesidad de cambiar las estrategias, las direcciones y planes estratégicos en defensa de la enfermería.

Los gestores de las instituciones sanitarias a todos los niveles ya saben y conocen que las enfermeras sabemos gestionar y muy a menudo bien.

Sabemos participar y gestionar comisiones varias entre ellas las de compras empleando todos los criterios necesarios y adaptados a la satisfacción del usuario, calidad y eficiencia.Sunrise running woman

Es muy posible que una enfermera,  A PRIORI, no sepa elegir el marcapasos adecuado, la prótesis de cadera, rodilla o similar adecuada, la lente ocular más adecuada en una patología oftálmica.

Pero es capaz de escuchar al resto del equipo de la UGC (equipo de eso se trata ¿no?) y tomar la decisión con criterios de calidad y eficiencia acordes con la institución y con la parte más importante, el usuario.

Ser un buen clínico, no garantiza ni convierte a nadie en un buen gestor de la misma forma que ser una buena enfermera asistencial no nos convierte a nadie en un buen gestor.

Ahora me siento tentado de hablar del principio de Peter y recordar alguna entrada anterior en nuestro blog, pero lo dejaré para más adelante.

Conozco licenciados en medicina y cirugía, especialistas o no, con amplia formación en gestión y que además son buenos gestores y líderes sanitarios.

También conozco enfermeras con amplia formación gestora, doctoras en economía, master, licenciadas en ciencias económicas, en dirección de empresas, derecho y otros campos del conocimiento muy útiles en gestión y que además, más que buenas son excelentes en su ámbito de responsabilidad.

retoMe gustaría regresar a lo de siempre, capacidad para desarrollar competencias en gestión, exijamos a los profesionales sanitarios, más que pertenecer a una determinada división dentro de la organización, desempeñar competencias, capacidad gestoras desde el desarrollo de competencias y desde una amplia formación especifica en estas.

Y si pensamos que existen pocos profesionales formados en gestión, un buen camino es seguir el tomado por otros servicios de salud donde comenzarán próximamente a formar profesionales en gestión bajo la formula master y abierta a todos los profesionales sanitarios.

 

¿que si la enfermería vende humo en este y otros aspectos?¿que tenemos nuestra propia burbuja?

Muy señores/as mios/as ajenos a la enfermería, den una pequeña vuelta por nuestros hospitales, centros de salud y otras instituciones sanitarias, a poco que miren e investiguen descubrirán grandes profesionales asistenciales bien formados y grandes gestoras excelentemente formadas, grandes investigadoras y fabulosas docentes.

 …….Y mientras quedamos a la espera de poder leer «el nuevo borrador» con impaciencia y excepticismo  en los cambios reales.

Cambios ante los cuales toda la enfermería debería estar unida, no entorno a un «enemigo» sino ante el deseo de un atención a nuestros usuarios de mayor calidad.

Me gustaría finalizar con una premisa, no todo vale, no todo a cualquier precio, solo vale el criterio calidad y atención a nuestros usuarios.  No es necesario por miedo al futuro aceptar malos acuerdos en una negociación desigual, que ya partimos de una situación de desventaja.

Proverbio Chino:

“ si quieres ver el ruido que es capaz de producir algo pequeño, pon una cucharilla bajo un caño de agua”

 

 

 

 

GESTION DE ENFERMERIA

Alberto González